Perico Chicote

Publicado: 9 mayo, 2010 en Sin categoría

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http://www.elmundo.es/magazine/2003/181/1047663037.html

CHICOTE 3 por Archivo Ragel.

En 1947 establece el Museo de bebidas en el sótano de su bar. Se inauguraba a partir de ese momento, la época de mayor esplendor del establecimiento.

Perico Chicote (Madrid, 13 de mayo de 1899Madrid, 25 de diciembre de 1977) fue un conocido hostelero madrileño.

Nacido en el seno de una familia de origen humilde, comenzó a trabajar con tan sólo años como mozo en un mercado y desde los once repartiendo telegramas.

En 1916 es contratado como ayudante de barman en el Hotel Ritz de Madrid, iniciando así el camino profesional – el de la hostelería – en el que termina despuntando como uno de los profesionales más destacados de España.

Agustín Lara (a la derecha) y el barman Perico Chicote, en 1964.

Fue el inspirador del famoso chotis
«Madrid, Madrid, Madrid», introdujo el cóctel en España y su bar fue la mejor embajada del país durante décadas.


Años más tarde se incorpora a otro conocido establecimiento de la capital, el bar Pidoux, y por fin en1931, inauguró en la Gran Vía madrileña su propio establecimiento, el Bar Chicote, símbolo de toda una época y referente de la vida cultural y del ocio madrileños durante buena parte del siglo XX.

En 1934, Julián Besteiro, presidente del PSOE, le ofrece la posibilidad de gestionar el bar del Congreso de los Diputados y mantuvo esa concesión hasta el periodo de la Transición.

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Recibió la visita de monarcas (Rainiero de Mónaco, la Princesa Soraya…), políticos, escritores (Ernest Hemingway…), o estrellas de cine (John Wayne,Frank Sinatra, Grace Kelly, Ava Gardner, Rita Hayworth,Sofia Loren…) o del deporte.

Tras su fallecimiento el local continuó siendo uno de los más emblemáticos de la noche madrileña.

http://www.elmundo.es/magazine/2003/181/1047663037.html
Famoso museo de bebidas, declarado por el Ayuntamiento de Madrid de «Interés Turístico»
CHICOTE 4 por Archivo Ragel.
Dionisio Ridruejo (Dcha.), con Dalí y Perico Chicote
CHICOTE 5 por Archivo Ragel.
Hemingway en Chicote.
Ernest Hemingway
Madrid

La Real Academia Española admitió en su Diccionario la palabra «cóctel» en 1959.

-En el corazón de la Gran Vía de Madrid. En la fotografía, Araceli Gutiérrez, hermana de Tomás, en uno de los rincones de ensueño del local.
Dicen que los clásicos nunca mueren y Museo Chicote es un ejemplo claro de ello. Ahora bajo la dirección de D.Tomás Gutiérrez y conservando los aires que hicieron soñar a muchas personas durante las horas de la amistad.

Museo Chicote - Foto 319763


MUSEO CHICOTE (Luís Gutiérrez Soto, 1931)

MUSEO CHICOTE (Luís Gutiérrez Soto, 1931. Gran Vía, 12) (Pulse en la imagen para ampliar)
En la barra de esta glamourosa coctelería, fundada por Perico Chicote en 1931, se han sentado Ernest Hemingway, Ava Gardner, Gary Cooper y Orson Welles. Establecimiento favorito de las estrellas deHollywood que visitaban Madrid en los años cuarenta, cincuenta y sesenta, todavía hoy conserva esa atmósfera entre sofisticada y canalla que le ha hecho mítico. Gran parte de su encanto se debe al mobiliario diseñado por Luís Gutitérrez Soto.





Calle Gran Vía,12
28015 Madrid.


Las mismas que siguió marcando -siempre con una sonrisa en los labios- hasta aquel 25 de diciembre de 1977 en que murió, en Madrid, de donde era Hijo Predilecto.

“Lo que más sirvo son dry martinis y gin tonics, ahora que la gama de ginebras es inabarcable. Personalmente me apasionan los manhatan; hacerlos y beberlos”, matiza.

Cuando le advierto que la música está un poco alta para mi gusto, argumenta que eso facilita el lío, porque así la clientela se susurra al oído.

Y doy fe, que, aunque Diego no haya abierto la puerta a Ava Gadner, ni sobresaltado la soledad de don Luis Buñuel, ni felicitado a Fleming, jerez en mano, ni alternado con Mata Hari, cuyo brindis fue un réquiem, la maestría, maneras y don de gentes (un término más anacrónico que el sifón, lo sé), del argentino rivalizan con las de aquel dandy que, atrincherado tras la barra de la Gran Vía, sedujo a medio mundo.


Museo Chicote


Presume el quilmeño de un vistoso ‘Guaracha’ que, no por casualidad, ilustra la portada de su libro de cócteles. Su sencilla fórmula es ésta:

- Generoso hielo frappé (no necesariamente del Perito Moreno)
- Vodka
- Frutos rojos (especialmente las grosellas que, como si una gitana hubiera desperdigado sus zarcillos y hábilmente distribuidas entre el alud de hielo, dan un sugerente juego estético a la copa de cocktail)
- Zumo de limoncillo verde
- Hierbabuena
- Azúcar

A Carlos, el agitador del Glass (que tiempo atrás exploté en Viridiana, donde aún se recuerdan sus chistes más verdes que un zumo de chiles), ahora se le amontonan los mojitos. “Es, con diferencia, lo más solicitado, acabaré plantando hierbabuena en Móstoles. ¿Qué bebo?, dices. Tardaría menos en decirte lo que no”. También duda un instante antes de deslumbrarme con el cocktail que le permite liberar al pirómano. Clásico e incendiario ‘Ron blazer’, ese carajillo caribeño que entre sus ingredientes debiera incluir un extintor:

- Ron negro (no excesivamente viejo, considerando que le condenamos a la hoguera)
- Frutos rojos
- Azúcar moreno
- Azúcar avainillado (exotismo obtenido de infusionar y macerar largamente las vainas de vainilla dentro del sirope de caña)

Tras calentar el ron, azucarado y en compañía de toda la bisutería del bosque (grosellas, arándanos, fresitas, frambuesas), Carlos juega con una cortina de llamas entre ambos cubiletes metálicos. Y cuando el contenido deja de ser un Halley para convertirse en un afilador, lo sirve en copa de balón.

Después, compasivo ante mis sudores, condesciende a ponerme unos cubitos de hielo y un gajo de limoncillo en el último tramo. “Dos por uno, como los anuncios porno”, ironizo. “Efectivamente, al paladearlo observarás que ahora es otro cocktail”, asiente.

Y por último, he aquí la fórmula predilecta de aquel dandy que hoy rememoramos y que llevaba su nombre: ‘Chicote’.

- 3 cubitos de hielo (en la coctelera)
- Una generosa cucharada de Grand Marnier
- Media copa de vermouth rojo
- Media copa de ginebra seca (sírvase en copa de cocktail con una piel de naranja)

Agridulce delicia a la que añado esta guinda mojada en angostura y extraída de ‘La Ley Mojada’ (libro que incluye todas las creaciones del maestro y felizmente reeditado por Siruela), donde Perico hace balance a las dos de la madrugada (obsérvese cuán corta era entonces la noche del alterne, frente a la inmensa oscuridad del franquismo, que no amanecía nunca).

http://es.wikipedia.org/wiki/Cóctel


“Silencio, luz difusa, papeles, ceniza, polvo, nada, hacer la caja, dar la copa al sereno, hasta mañana”.

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http://www.barradecocteles.com/

http://www.coctelesycopas.com/

http://bebidasycocteles.com/



Los mejores cócteles de Madrid

Locales míticos y nuevo ‘glamour’ en 13 bares con mucho estilo.



La coctelería está de moda y los maestros de la barra proponen sus creaciones más originales. Desde un clásico ‘soltero tranquilo’ en el Del Diego hasta un sorprendente ‘devil’s kiss’ en el Gaia.

Mis maestros fueron Ángel Jiménez, Rafael Franco, Jacinto Sanfeliu… algunos ya no están, pero aquí seguimos”. Pocos conocen mejor los vaivenes del cóctel en Madrid que Agustín Nieva, desde hace tres décadas tras la barra del Balmoral. Ava Gardner y el glamour hollywoodiense de los cincuenta pasaron a mejor vida.


Los hoteles de gran lujo, como el Palace, ya no le prestan la misma atención que antaño a la coctelería. Algunos locales ilustres se los ha engullido la historia, y otros, como el Chicote, han reformulado su negocio en otra dirección.

Pero Madrid alberga hoy nuevas propuestas de lo más sugerentes y algunos profesionales apuntan que la coctelería de la capital está en auge. Ésta es una breve guía de clásicos atemporales y apuestas de nuevo cuño.

Cocktail Bar

Clásicos

Del Palace (plaza de las Cortes, 7) han salido muchosbarman míticos de Madrid. Sus cócteles siguen manteniendo unos mínimos, pero los tiempos obligan y hoy comparten mimos con horchatas, sándwiches y lo que requieran a cualquier hora sus huéspedes. “Hay un señor que viene solo, tres o cuatro veces por semana, a tomarse su whisky sour”, apunta Alfonso Vega, responsable de la barra. La tradición es lo que impera entre la suntuosidad de sus paredes. Una carta de corte clásico a la que a veces se le suman propuestas como el gene kelly o elscaramouche. Este último, una mezcla de Grand Marnier, vodka, Cointreau, lima y zumo de naranja, fue inventado en honor a los miembros de la banda británica Queen.



Medio siglo lleva el Balmoral (Hermosilla, 10), el clásico que mejor se mantiene. En su salón, decorado con piezas de caza al estilo Tudor, la música está prohibida. Una paradoja, pues gente como Loquillo, Bunbury o Jaime Urrutia se mezclan aquí habitualmente con hombres de negocios. La lista de cócteles es extensa. “Mi favorito es el dry martini de vodka con cebolleta francesa, que se llama vodka gibson”, afirma Agustín Nieva, ataviado con pajarita y chaqueta blanca.



Un poco antes abrió el Cock (calle de la Reina, 16), otrora una especie de reservado para clientes del Chicote. El espacio, un tipo de palacete francés que conserva su decoración original, atrae a todo tipo de público con gran presencia de artisteo y algún que otro famoso. Más o menos como los que esperan turno en el siempre concurrido Del Diego (calle de la Reina, 12). El buenhacer de Fernando del Diego, antiguo botones del Chicote y dueño de este espacio de diseño, ha logrado ganarse el respeto de todos en los 15 años que lleva trabajando en este local. Siempre al pie del cañón y dispuesto a preparar cualquier mezcla. Aparte del María Vela y el Agua Marina, mantiene el Soltero Tranquilo entre sus propias creaciones. O lo que es lo mismo, vodka, calvados, lima y curaçao azul dedicado a un solitario cliente habitual de la casa.


Acabamos el recorrido clásico en el Casino de Madrid (Alcalá, 15). Aunque degustar lo que prepara todo un joven veterano como Ángel San José sólo está al alcance de socios y de los que reserven mesa en el restaurante de la terraza. Atento a lo que pasa en Nueva York y en contacto con el mismísimo Waldorf Astoria, combina los nombres de siempre, empezando en los años treinta, pasando por el Casino, un matrimonio entre dry martini y gimlet, y acabando con elcosmopolitan martini, muy de moda actualmente en la Gran Manzana. Este otoño está previsto que se ponga en marcha un club privado del dry martini con el auspicio de Alfredo Landa y José Luis Garci.


Nuevos

Inaugurados entre enero y junio de este año, tres sofisticados locales. Piruleta, nata y peta zeta para hacer un devil’s kiss. O el velvet marctor, con tequila, lychee, crema de mora y piña. Oshotspor capas, como el que convoca licor de violeta, nata y cacao en un pequeño vaso. Éstas son algunas de las sorpresas que aguardan en el Gaia (Amnistía, 5). La creatividad de tales combinaciones viene de Aitor Rodrigo, joven barman curtido en el West End londinense, quien aboga por investigar los gustos de cada cliente antes de soltar la carta. Todo en un ambiente elegantemente doméstico ocupado por cómodos sofás.


Aunque para chic, el Glass Bar del hotel Urban (carrera de San Jerónimo, 34). Un sitio donde ver y dejarse ver. Gente guapa y posibilidad de comer ostras hasta bien entrada la madrugada. Pero a lo que íbamos. En sus copas abunda la fruta fresca. Y una peculiar sangría a base de vino, Cointreau, clara de huevo y vainilla. Para acompañar su carta de sushi, cosas como el oriental ginger: sake, champaña y vodka infusionada en jengibre.

Menos sobresaltos en el Susanclub(calle de la Reina, 23), el nuevo de la clase. Paul Collins, ilustre músico de la new waveneoyorquina antes de convertirse en un trotamundos de las barras madrileñas, incide en hacer bien lo de siempre. Recomienda su cosmopolitan y el zombie. Aunque él tiene clara su debilidad: “El margarita, sin duda. Lo preparo con la receta de El Coyote, un restaurante mexicano de Los Ángeles”.

Cambio de tercio, aunque el Josealfredo (Silva, 22) también tiene mucho que ver con el pentagrama. No en vano, el actual trompetista de Marlango, grupo liderado por la actriz Leonor Watling, fue quien ideó una carta repleta de nombres de músicos. Hoy se ocupa del tema Arancha Catalina, formada en la coctelería estadounidense, la acrobática, y gran defensora de la misma. Aunque entre los profesionales más ortodoxos esta rama no goza de excesiva simpatía, ya sea por sus sabores dulzones, por abusar del turmix y el medidor, o simplemente porque la ven más basta, el tirón que tiene es innegable.

Lo demuestran una visita al Hard Rock’s Café, el Soho (Jorge Juan, 50) o el TGI Friday’s (Concha Espina, 3). Y a ver quién encuentra mesa a la primera. El último es quizá el de mayor popularidad. Entre platos rebosantes de comida norteamericana, ofertan desde hace más de una década alrededor de 300 cócteles entre los que es difícil destacar uno.

Quien aún no tenga suficiente, L’Altro (calle de Bailén, 35). En esencia, un bar italiano donde sus pocos cócteles tienen al Campari como actor principal. Curioso.

Ahora, a beber. Eso sí, siempre con moderación; sobre todo, porque estos tragos entran muy bien, pero no avisan a nadie.

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