Casa Lucio


Casa Lucio: la entrada al templo


Calle Cava Baja, 35
28005 Madrid
91 365 32 52




Su propietario, Damián Blázquez Lucio, tan buen restaurador como relaciones públicas, ha convertido este restaurante en una de las tabernas más castizas y visitadas de la ciudad. De su sencilla carta sobresalen los huevos estrellados, el churrasco y el arroz con leche. Local que destila buen ambiente, frecuentado por políticos, empresarios y artistas.




http://www.rtve.es/mediateca/audios/20100309/homenaje-madrid-restau…







Restaurante de cocina castellana cuya fama ha traspasado fronteras. Siempre suele haber algún famoso comiendo en el local. “No hay huevos en toda España/ y me los juego contigo,/ como los huevos de Lucio/ y no exagero en decirlo. Estos huevos que destaco/ están con patatas fritas,/ pero con raro misterio/ que excitan el apetito”, poetizó Francisco Rabal.



El local tiene una capacidad para 130 personas. Entre sus premios, cuenta con el Alfa Romeo 2002 a uno de los mejores restaurantes de España (elegido por los lectores de la revista ‘Restauradores’); premio al Hostelero del Año otorgado por el XI Certamen de Alta Cocina Vitoria-Gasteiz, en el IV Congreso Nacional de Cocina de Autor el 25 de abril de 1995, y el Premio Nacional de Gastronomía, otorgado en Madrid en 1993.


Archivo:Casa Lucio-2009.jpg


Es necesario hacer reserva previa. Dispone de zonas diferenciadas para fumadores y no fumadores.


El restaurante recomienda: huevos estrellados, callos con garbanzos, judías con faisán, cochinillo, solomillo, merluza de la casa y arroz con leche.



DIRECCIONES
Web http://www.casalucio.es
Correo Electrónico info@casalucio.es
Dirección Calle Cava Baja, 35. Madrid. Zona Centro.
Metro(s) La Latina
Teléfono 91 365 32 52
Mapa
DATOS DE INTERÉS
Menú No
Carta 45.00 €
Apertura
L M X J V S D
Horario De 13:00 a 16:00 y de 21:00 a 24:00. Cierra sábados a mediodía.
Vacaciones Del 1 de agosto al 31 de agosto.
Tarjetas DINNERS, AMERICAN EXPRESS, VISA.
Servicios Aparcacoches.



Casa Lucio es un restaurante de Madrid que se encuentra en la Cava Baja (Madrid de los Austrias). Su fundador: Damián Blázquez Lucio, ha creado un estilo castellano del siglo XIX a pesar de haber inaugurado el local en los años setenta (1974). El lugar donde se encuentra ubicado el restaurante hubo un mesón denominado del Segoviano.1

Los mesones de la Cava Baja se encontraban en la periferia de Madrid allá por el siglo XVIII. El lugar donde se encuentra Casa Lucio en la actualidad se encontraba ubicado en el año 1749 el Mesón de San Pedro.

En el año 1921 el edificio que albergaba el mesón estaba en un estado lamentable, a pesar de ello el 8 de junio de ese año se celebró un homenaje al escritor Francisco Grandmontagne en dicho local, por aquel entonces era un local de moda reunión de intelectuales.

El dueño del local cambió el nombre del local y pasó a denominarse “Mesón del Segoviano” y se sirvieron comidas. El local se hizo muy popular en el año 1965 y era un punto obligado de turistas.

El mesón tenía un estilo manchego rural y ofrecía diversas especialidades como puede ser sopas de ajo(Sopa mesón del segoviano),queso manchego, champiñones al ajillo y gambas.

A mediados de los años 70 el restaurante fue adquirido por Damián Blázquez Lucio (Serranillos. Ávila. 1933) que trabajaba como botones en el mesón, y pasó a denominarse Casa Lucio.Su estilo inicialmente era cocina castellana y poco a poco fue adquiriendo platos de la cocina madrileña. En épocas tempranas ya fue un local de moda entre políticos y hombres de negocios. El restaurante actual se ha remodelado y a pesar de ello posee ciertos aires de antaño.

Casa Lucio


El mesón posee una entrada con bar y dos pisos (el de arriba se denomina jocosamente «el purgatorio»). La cocina es elaborada de forma muy sencilla y emplea ingredientes de calidad.Son famosos los platos con huevo: huevos fritos con puntillas, los huevos rotos (huevos estrellados), pisto con huevo, etcétera. A parte de ello es conocido por las especialidades de cocina madrileña: cocido madrileño, capón en salsa pepitoria. En el terreno de los postres destaca el arroz con leche. Se fundamenta en el empleo de productos frescos, asegura Lucio que no hay platos con ingredientes congelados.

En la cocina Aurelio Calderón prepara los platos tradicionales y conocidos como los huevos estrellados, pochas con almejas, el cochinillo o excelentes carnes rojas.

En la sala Teodoro Martín se encarga de dirigir un servicio profesional, atento y excelente de sobrada experiencia.



Restaurante Casa Lucio se ubica desde sus comienzos en 1974, en pleno centro Madrileño, en el Barrio de Austrias, junto a la Plaza Mayor. Su decoración con ladrillo a la vista y mucha madera, asemejan a las antiguas tascas o Tabernas.

Se dice que Lucio Blázquez, dueño de este RestauranteMadrileño, sentó a las dos Españas a comer durante muchos años, fachas y rojos, ricos y empleados. Y hasta pareciera que los reconcilió gracias a su buen carácter y mejor hacer en los fogones.



Entrevista

Lucio

Entrevista de Ernest Cohen. Fotos cortesía de Lucio.
Esta entrevista apareció publicada en el número 14 de tgapuzzle (primavera 2006)

En un momento de gran euforia gastronómica no debemos olvidar al maestro Lucio, embajador de España y de nuestra gastronomía en el mundo entero durante decadas, capaz de convertir una receta tan sencilla como unos huevos fritos con patatas en el plato más famoso del mundo. Casi tan mítico como todos aquellos personajes que acuden a su restaurante, si las paredes hablaran más de un libro se podría escribir acerca de anécdotas vividas en Casa Lucio: no ha habido personaje importante o ciudadanos de a pie que se hayan podido resistir a las recetas de la abuela que Lucio prepara con tanto cariño y que sencillamente son irrepetibles.
Paseando por el Madrid de los Austrias, barrio típico del foro madrileño, encontramos la puerta del restaurante Lucio. Nos recibe con esa amabilidad y encanto de un gran relaciones públicas del mundo de la gastronomía y podemos entender por qué su nombre ha llegado a todos los rincones, no sólo por su extraordinaria gastronomía, sino por su simpatía, carácter afable y ejemplo de trabajador incansable, que supervisa todos los detalles para que cada plato sea una celebración. Sin distinciones de ningún tipo, Lucio saluda a todo aquel que acude a su restaurante con la ilusión de quién acaba de inaugurar un negocio.
Lucio Blázquez nace en Serranillos, típico pueblo de Ávila, el 12 de febrero de 1933 y a los doce años recién cumplidos su padre le lleva a Madrid y empieza a trabajar en el Mesón Segoviano con doña Petra, la dueña, que le quería como a un hijo y quien años después le vendería el local donde actualmente se encuentra Casa Lucio. Ya en aquellos años, y con tan corta edad, su don de gentes se hacia notar, demostraba su interés en el trabajo y su alegría se transmitía a los clientes.
Casa Lucio abrió sus puertas al público en noviembre de 1974, después de más de seis meses de obras para mejorar la estructura y aclimatación del edificio. Desde entonces, el trato cordial y afectuoso con los clientes, que hace que uno se encuentre en su propia casa, sigue siendo una de las facetas más importantes de este local, que Lucio ha sabido transmitir al personal, con el que forma una familia. Así, el jefe de sala –actualmente Teodoro Martín–, lleva la dirección poniendo de su parte todo el empeño, junto con Lucio, para seguir esta filosofía de trabajo. Por su parte, Lucio y el jefe de cocina Aurelio Calderón se encargan de comprar el mejor género de cada temporada, con el fin de que sus clientes salgan satisfechos de su degustación gastronomica.
Actualmente acompañan al “tabernero restaurador” sus hijos: María del Carmen, Fernando y Javier, que a pesar de ser los tres licenciados en Derecho, han valorado la labor y el esfuerzo del trabajo de sus progenitores y han preferido seguir con la tradición en este famoso y castizo restaurante del Madrid de los Austrias.

¿De donde le viene la pasión por la cocina?
Nace desde que llegue a Madrid y empecé a trabajar como botones a los 11 años en el Mesón Segoviano, que ahora es “Casa lucio.”

¿Cuál ha sido su trayectoria?
Empecé sirviendo tortilla a los jóvenes que venían al mesón con las chicas, desde mis 12 años hasta los 27. En este tiempo hice todo tipo de trabajos: limpiar, cocinar, comprar… trabajaba dieciséis y diecisiete horas diarias. Pero todos los clientes querían que les sirviera yo, a los turistas les explicaba la historia de cada rincón del Mesón Segoviano y luego venían un guitarrista y un cantaor y yo me ponía a bailar para amenizar la fiesta. Cuando se marchaban todos en fila, uno por uno, me daban propina, y mi jefa me decía Pero hijo mío, ¿vas a ganar más que yo?

¿Ha evolucionado la cocina a través de los años?
Ha sido importante el cambio en la cocina. Aunque yo soy clásico en la gastronomía, creo que, sobre todo, han evolucionado sus géneros al igual que ha habido un cambio muy rápido en las costumbres alimenticias de los españoles.

¿Cuál es tu éxito?
Trabajar de cara al público, haber conocido muy bien a todos los personajes importantes de España y del mundo: presidentes, reyes, toreros, cantantes, premios Nobel… de los últimos cincuenta años, y no solo como clientes sino como amigos. Desde siempre he intentado aprovechar cada minuto y sacarle partido a todo lo que la vida me ofrecía, disfrutando de cada momento; sin parar de trabajar, eso sí, y además bailo la rumba y cuento chistes como nadie.

Muchos de tus comensales halagan tu gastronomía.
Todo reside en la cocina de la abuela, en la elección del mejor género del mercado y en mantener los mismos cocineros y la misma dependencia, que en mi caso son sensacionales y les quiero mucho. Si combinando esto no lo hiciéramos bien ¡seriamos idiotas!

¿Qué aconsejaría a la nueva generación de cocineros?
Lo primero, aprender a comprar genero bueno; después, cobrar lo justo para que la gente empiece a ir a la casa y digan lo bien que se come y, al final, para rizar el rizo, hacer grandes combinaciones con un buen genero. Que el cliente al salir por la puerta pueda decir que volverá.

¿Cómo valora en este momento la cocina española?
Ahora mismo, la cocina española esta a nivel mundial grandísimo, en la cumbre.

¿Saber comer es difícil?
Saber pedir el menú adecuado es difícil. Hay que pedir lo justo que te vas a comer y vas a beber para que a la hora de la cuenta no se haya tirado ni un duro. Y que el cuerpo y el estomago estén en equilibrio con lo que has comido.

¿Le gustaría hacer algo nuevo?
Pues no. Si volviera a nacer, haría lo mismo.

¿Hay un plato estrella?
Además de los huevos de Lucio, casi todos los cocineros que visitan mi restaurante coinciden en que el otro gran plato son los callos a la madrileña. Aquí tienen un éxito arrollador.

¿Seguimos con una gastronomía igual o ha cambiado?
Yo sigo con la misma gastronomía, no cambio nada. Solo procuro que cada día este mejor, excepto pequeños cambios.

Tu restaurante es nombrado y conocido en todo el mundo…
He tenido la suerte de no ser el típico dueño de restaurante: con la edad que tengo estoy dando la cara todos los días en mi restaurante. Me hago diariamente más de ciento cincuenta fotos con gente distinta, y si se quieren hacer la foto contigo, es por algo.

La sensibilidad en sus platos es muy especial
Eso que acaba de decir es verdad. A los platos hay que darles cariño y mimarlos mucho en la elaboración.

Una receta que tenga escondida
Tengo unas cuantas, pero no te las voy a decir.

¿Cómo define la cocina: como un arte o un negocio?
Aunque el negocio es el negocio, la cocina es puro arte. Que te aplauda la gente y que se les caigan las lagrimas de lo rico que está no tiene precio.

Lucio, hablamos del éxito
Sin lugar a dudas, el éxito es levantarse cada mañana pensando que eres un luchador; tanto, que piensas que cada día es el primero y no creyéndotelo nunca. Hay que ser constante, “trabajador, trabajador” y el día a día es lo que hace el éxito, junto con un buen equipo.

¿Una anécdota divertida?
Tengo tantas que no terminaría nunca…, una de ellas es la primera vez que vino el presidente Bill Clinton a cenar. No aparecía y finalmente decidimos llamar a su secretaria, que nos dijo que estaba a punto de acabar la cena oficial y que en media hora llegaba, así que ese día cenó dos veces.

Un nuevo proyecto
Me han ofrecido en numerosas ocasiones montar nuevos negocios, restaurantes en diferentes países del mundo, lejos de casa, pero me siento tan madrileño que soy incapaz de salir de mi Madrid de los Austrias. Siempre que regreso de algún viaje, me dan ganas de besar el suelo como hacía el Papa, porque este país es un espectáculo. ¿O no?






Llegó a Madrid hace 64 años procedente de Serranillos (Ávila). Tiene ya 77 años. Sus “huevos estrellados”, que se comen en Casa Lucio, están en las cartas de los mejores restaurantes del mundo. Su “Casa” abrió sus puertas al público en noviembre de 1974; desde entonces, el trato cordial y afectuoso con los clientes, que hace que uno se encuentre en su propia casa, sigue siendo una de las facetas más importantes de este local, que Lucio ha sabido transmitir al personal, con el que forma una familia. Lucio, Tabernero Mayor de Madrid, Medalla de Oro de Turismo y Embajador de la Comunidad de Madrid, está convencido de que “no hay un barrio gastronómico en el mundo como el Madrid de los Austrias y yo me siento muy orgulloso de haber puesto mi granito de arena para que esto sea así”. En muy pocos metros a la redonda cuenta con cuatro restaurantes: Casa Lucio, El Landó, El Viejo Madrid y, el más joven, la Taberna Los Huevos de Lucio.

Empecemos por el principio.

Lucio

Lucio Blázquez, Tabernero Mayor de Madrid, Medalla de Oro de Turismo y Embajador de la Comunidad de Madrid

Empecé trabajando de botones a los 12 años en el Mesón del Segoviano, también en la Cava Baja de Madrid. Allí hacía de todo: limpiaba los suelos, los cristales, los baños, el mostrador, etc. A los 15 años ya era jefe. La dueña, Doña Petra, me quería muchísimo; lo mismo que mis compañeros. Con 25 años, algunos de los clientes habituales, entre los que se encontraban el escritor Camilo José Cela, el pintor Eduardo Vicente y el arquitecto Eduardo Anasgasti, me animaron a montar mi propio negocio. “Tu no tienes que ser empleado; tienes que ser el dueño”, me decían. Lo mismo que cuando me echaron del pueblo, que me decían que tenía que ir a Madrid porque el pueblo se me quedaba pequeño. Y así empecé. Busqué un local, en la misma calle, y a los 10 días de abrirlo ya era una taberna “de moda”. Se puede decir que desde entonces, 54 años, estoy “sin mesa. Todo reservado”. Tengo el récord del mundo en reservas de mesa.

Siempre en la cava baja. ¿Ha cambiado mucho esta calle?
Ha cambiado muchísimo, y en gran medida por mi culpa. Ahora mismo es la mejor calle de Madrid en restauración, y mucho ha sido gracias a mí. Doña Petra, la dueña del Mesón el Segoviano, cuando se jubiló me dijo: “Lucito –así me llamaba-, voy a dejarlo ya, tengo 84 años, y este negocio no se lo puedo dejar a nadie más que a ti”. Y yo pensaba, encima que la he hecho la competencia estableciéndome a 100 metros de su local. Pues eso, sólo me lo quería traspasar a mí. Algo habría visto en mí para dejarme su negocio.

¿Y Madrid?
Madrid era un pueblo, y esta calle más. Puertas viejas de madera, la calle de tierra, cuadras, muchas posadas, carros de caballos… Parecía un pueblo del Oeste. Tanto la Cava Baja como Madrid han cambiado mucho, y para bien. Aquí había establos donde dormían los caballos y las vacas. Ahora mismo Madrid es una maravilla, y especialmente el barrio de los Austrias, que es una joya.

“Tengo algo de cocinero, pero sobretodo soy tabernero”

¿Qué es Casa Lucio?
Creo que es el restaurante español más famoso del mundo. Casa Lucio no son sólo sus famosos “huevos estrellados”; tenemos el mejor género alimentación de España. Pero Casa Lucio no es únicamente su comida. Es muy importante el ambiente; es diferente al de cualquier otro sitio. Lo único que echo de menos por culpa de mi edad es estar más tiempo en el restaurante. Mis hijos y mi mujer me ayudan en todo, pero a mi me da pena no estar más tiempo aquí. Lo mismo que a mis hijos, que a pesar de tener una carrera universitaria, prefieren trabajar aquí.

¿Cuál es la causa del éxito de Casa Lucio?
Sin pecar de modesto, por mí mismo. Y desde luego por la forma de trabajar, de hacer compañerismo.. Siempre llevándose bien con todo el mundo. Hay camareros que se han jubilado después de 40 años trabajando conmigo. Los cocineros son siempre los mismos. Somos un conjunto muy hilvanado y organizado. Entras por la puerta y ya parece que estás en tu casa. Es muy importante trabajar de cara al público, haber conocido muy bien a todos los personajes importantes de España y del mundo: presidentes, reyes, toreros, cantantes, premios Nobel… de los últimos cincuenta años, y no solo como clientes sino como amigos.

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¿Y qué pasa con los huevos de Casa Lucio?
Hace 35 años pedir un huevo en un restaurante era, en cierto modo, una deshonra. Era una cosa de pobres. Yo digo muchas veces que los que tienen gallinas me tendrían que dar un premio cada año, porque les hemos puesto de moda. ¡Los huevos se venden por culpa de Lucio!

¿Y cuál es secreto?
Precisamente porque se trata de una fórmula muy sencilla. Imitadores tenemos por todas partes. Y nos han pedido la receta para el mundo entero. Y yo no tengo ningún problema en mostrarles a mis clientes cómo los hacemos. Ellos miran y toman nota, pero luego acaban reconociendo que no les sale igual. El secreto que se puede contar es la mejor patata gallega, el mejor aceite, la lumbre de carbón, que tiene una fuerza impresionante, los mejores huevos del día y prepararlo al momento para cada cliente. Al huevo, que no se asa, se le da la vuelta en la sartén. Es sencillo y a la vez difícil. Lo importante es la rapidez, porque los huevos son como las angulas, que si se pasan dos minutos, ya están estropeados.

“Madrid es una maravilla, y especialmente el barrio de los Austrias, que es una joya”

Ha conocido a muchas personas famosas. ¿Ha significado algo para usted?
En realidad no sé quién no ha pasado por Casa Lucio. Pero me han llamado la atención algunos pocos. Sandro Pertini, el que fuera presidente de Italia, por su gran humanidad. Tengo infinidad de fotos con personas famosas; algún día mis hijos harán un museo con ellas. Se puede decir que he conocido a “todos los famosos”. Pero tengo un especial cariño al Rey y a su familia. Para mí el Rey ha sido el que me ayudó a lanzarme; empezó a venir desde el principio. Tanto él como la Reina se han portado increíblemente conmigo. El padre del Rey, Don Juan, también venía mucho. Me acuerdo una vez, cuando apenas podía hablar, que me dijo: “Lucio, como me gusta este ambiente, con ese ruidito, el barullo de la gente… y que yo no pueda hablar… ¡Me ….. en la mar! Era una gran persona, un “tío muy simpático”.

¿Y políticos?
Bill Clinton ha venido 7 veces a Madrid y las 7 ha cenado aquí. Recuerdo una vez, la primera vez que vino creo; no aparecía y finalmente decidimos llamar a su secretaria, que nos dijo que estaba a punto de acabar la cena oficial y que en media hora llegaba. Así que ese día cenó dos veces.

¿Qué come Lucio Blázquez en Casa Lucio?
Los “huevos estrellados” son famosos en el mundo. Pero el pescado, los mariscos, las carnes, etc.. Las materias primas de Casa Lucio son tan buenas como las del mejor sitio del mundo. Aquí puedes venir a comer todos los días del año y no te aburres, y no como en otros restaurantes donde con ir dos o tres días, ya te sabes el menú.

¿ Tabernero o cocinero?
Tabernero sin dudarlo. Tengo algo de cocinero, pero sobre todo soy tabernero.


RESTAURANTE CASA LUCIO


-Cómo se hacen los huevos estrellados de Lucio del Restaurante Casa Lucio de Madrid?: “el secreto de mis huevos es que Los huevos estrellados de Casa Luciono son fritos ni cocidos, diríamos que son una mezcla entre a la plancha y fritos. Para empezar, echo muy, muy poco aceite en la sartén -que no cubra los huevos- y espero a que se caliente bien. Añado un poco de sal a los huevos y los comienzo a freír por un lado y, luego, por el lado de la yema, pero sólo un poco, porque la yema no tiene que pasarse nunca. Para la presentación, pongo el huevo sobre las patatas previamente fritas y abro la yema, para que caiga sobre el todo el plato”.






Ficha Técnica
Propietario: Lucio Blázquez
Jefe de cocina: Aurelio Calderón
Gerente: Teodoro Martín
Dirección: Cava Baja nº 35 – Madrid
Teléfono: 91 365 32 52 / 91 365 8217
Fax: 91 364 17 14
Web: www.casalucio.es
Email: info@casalucio.es
Observaciones: Ubicado en pleno centro histórico de Madrid, cuenta con aparcacoches, bodega y barra de bar. Es casi imprescindible reservar con antelación. Cierra del 1 al 31 de agosto
Especialidad: Callos, pescados, cordero, cochinillo, huevos con patatas, arroz con leche.

Descripción y origen del restaurante
En 1974 el restaurante Casa Lucio -enclavado en el Madrid de los Austrias- abrió sus puertas al público, y desde entonces no ha parado de cosechar buenas críticas, avaladas sobre todo por las constantes visitas de personajes ilustres. Artistas españoles e internacionales, personalidades de la vida social y cultural, políticos e incluso su Majestad el Rey frecuentan este lugar para deleitarse con las múltiples variedades que ofrece la carta.

El plato más conocido y que mayor fama ha aportado a Casa Lucio es sin duda sus huevos estrellados. Sin embargo, este restaurante tiene otras suculentas especialidades que merecen ser conocidas como los excelentes callos a la madrileña, la paletilla de cordero, el sabroso capón en pepitoria, la merluza de la casa, zancarrón de ternera y el cocido. En la carta de los postres sobresale su célebre arroz con leche que es totalmente casero y muy dulce, además de tener una presentación inmejorable. El secreto de todas las recetas reside sobre todo en seleccionar materias de primera calidad como hace Aurelio Calderón, jefe de cocina del restaurante.

Ofrecer un trato cordial y afectuoso es la filosofía en la que desde los comienzos se ha basado su propietario, Lucio Blázquez, y gracias a ella siempre ha sabido complacer de la mejor manera a su clientela, con un servicio de atentos camareros que contribuyen a que el ambiente que se respira en este restaurante sea de lo más agradable. Actualmente sus hijos María del Carmen, Fernando y Javier colaboran activamente con Lucio en su tarea diaria, y junto con el jefe de sala, Teodoro Martín, continúan con esmero la tradición de este famoso y castizo restaurante para que siga siendo como hasta ahora todo un referente de la gastronomía madrileña digno de conocer.

-El dueño del mítico establecimiento madrileño Casa Lucio, que hoy gestiona con sus hijos como una empresa familiar, representa el hostelero castizo frente a la ‘gastrorevolución’. “Veremos que las cosas se van a poner muy difíciles en el sector de la restauración”, vaticina.2008

Lleva 62 años trabajando en la Cava Baja madrileña y acumula muchos mitos. Lucio Blázquez (Serranillos –Ávila–, 1933) es mítico porque ha conseguido hacer de su castizo restaurante, Casa Lucio, un auténtico lugar de peregrinaje en el Madrid de los Austrias.Es mítico, además, porque ideó una receta infalible, inspirada en un sencillo plato de su abuela: los huevos estrellados. Y es mítico ya que, como empresario hecho a sí mismo, se ha ganado la admiración de monarcas, jefes de Estado, ejecutivos, intelectuales y artistas de todo el mundo. “No hay que ser servilista, pero hay que ser servidor de la gente. A mí me felicitan todos los días 40 personas. Está claro que si en un sitio te tratan con cariño, siempre vuelves”, resume.

Con esta personal receta de gestión, Lucio (como todo el mundo le conoce) pasó de botones en el Mesón del Segoviano, donde empezó a trabajar con 11 años, recién llegado a Madrid; a convertirse en propietario de este local, rebautizado como Casa Lucio, abierto, tal y como hoy se conoce, en noviembre de 1974.

Relaciones públicas nato, simpático, parlanchín, jovial, presumido, castizo y supersónico –era conocido como Lucio, el atómico, cuando trabajaba como camarero, por lo rápido que servía a la clientela–, Lucio acude a diario a su restaurante. Situado en la Cava Baja, una histórica calle de Madrid, su dueño define Casa Lucio como “un monumento en este barrio de los Austrias”, lugar del que dice “sentirse incapaz de salir”.

Son las 23.15 de la noche y Lucio, que cuenta que volvió a nacer el verano pasado tras ahogarse en la playa de San Juan (Alicante), llega a su local después de ver en casa un partido del Real Madrid.

Hablar con él resulta fácil, pero también complicado. Camina incansable de mesa en mesa y saluda con una abierta sonrisa a sus clientes; a muchos (algunos españoles y una mayoría extranjeros) les conoce. “Oye, no me olvides”, le ruega a un mexicano que se despide de él. Flashes que saltan desde turísticas cámaras para fotografiarse con el ya legendario hostelero, que ha ofrecido sus huevos estrellados a personalidades como S.M. el rey don Juan Carlos, Bill Clinton y la familia Bush, y a artistas como Madonna. “Seguro que Obama vendrá”, augura sin dudarlo.

Con ellos y muchos más, el empresario conserva fotografías que ha decidido no exhibir en su local. “No me gusta tenerlas colgadas; pero lo guardo todo, igual que los libros y los periódicos en los que he salido. Sólo con el Rey, tengo cien fotos”, explica el hostelero.


Entre clientes y dueños
En su casa, reinan los huevos estrellados, su plato número uno. Pero la auténtica receta de su éxito no está sólo en los fogones, sino en su negocio: “Ofrecer un ambiente especial, cobrar lo justo y tener claro que, cuando entra el cliente, se convierte en el dueño de la casa”, afirma Lucio Blázquez, que resume su particular teoría de management: “El propietario de un restaurante tiene que levantarse todas las mañanas con la idea de que es el novillero, no el torero. No hay que creérselo nunca en la vida. Quien se lo cree es tonto”, opina el hostelero.

Tesis que chocan, en parte, con el glamouroso gastronegocio del siglo XXI. Lucio es la antítesis del actual modelo de gestión de la hostelería. Si ahora es el chef la estrella de un restaurante, apoyado en empresarios habitualmente casi anónimos, Lucio representa el restaurador que da la cara en un negocio en el que lo que se cuece en la cocina sólo se luce a través del plato que llega al comensal. “Soy dueño de un restaurante. Lo vivo. Hay muchos propietarios que no viven su establecimiento, ni conocen a sus clientes. La hostelería es familiaridad”, opina.

Como veterano restaurador, Lucio ha visto el devenir de la historia hostelera española en los 62 años que lleva trabajando. “Ha cambiado la forma de saber comer en un ambiente tan especial como éste; pero no ha cambiado la forma de gestionar el negocio”, señala.

Con todo, Lucio Blázquez es fan de la cocina de vanguardia española. “Soy amigo íntimo de Juan Mari Arzak, Ferran Adrià, Martín Berasategui, Pedro Subijana e Hilario Arbelaitz. Son mis amigos y les encanta venir aquí. Pero ellos hacen su comida y venden su artículo; yo hago la cocina del día a día, de temporada, con los mejores productos que tiene España”. Y añade sin dudarlo, como consejo para quien quiera oírlo: “Más vale muchos poquitos que pocos muchos”.

Empresa familiar
En la actualidad, Lucio tiene delegadas las funciones de gestión del día a día en sus tres hijos: Javier y María del Carmen llevan el negocio desde la oficina familiar; mientras que Fernando lidera la taberna Los huevos de Lucio, local de precio medio situado enfrente de la casa madre y abierto en 2001.

Bajo este grupo familiar, se engloban, además, otros dos establecimientos: El Landó, dirigido por Ángel González, cuñado de Lucio, y surgido a partir de un club privado de arquitectos; y Viejo Madrid, restaurante también ubicado en la Cava Baja. “Si la hostelería es un negocio familiar, tienes que involucrarte como si estuvieras en tu casa; eso es lo primero”, desvela Lucio.

Cuenta con un equipo de 39 empleados (entre cocineros y camareros), que, según su patrón, “libran los días que les corresponde y sienten esta casa como suya, porque les trato bien”. En su equipo, tiene dos piezas clave: el jefe de sala, Teodoro Martín, y los cocineros Aurelio Calderón, Pedro Hernández y Aurelio García.

“Si yo no fuera el dueño de este local, sería su mejor cliente”, afirma Lucio, que viste con americana blanca (hecha a medida en Yusty, una tradicional sastrería en Madrid), una versión elegante de la chaquetilla de camarero de toda la vida.

Frente a los nubarrones económicos, el hostelero asegura que su negocio no nota los efectos de la tormenta financiera. “Yo nunca he temido a la crisis, porque merezco no tener crisis. Tengo la misma clientela desde hace 45 años; aquí vienen hijos y nietos de clientes de hace muchos años”, apunta el restaurador, que, no obstante, augura tiempos difíciles. “Veremos que las cosas se van a poner muy difíciles en este negocio”, prevé.

Sobre el encarecimiento de las facturas en la restauración, Lucio opina que “ha habido locales que se han pasado de la raya elevando precios”. En su caso, cuenta con un grupo de fieles proveedores, “que saben que se la juegan si cometen un fallo conmigo”.


Cómo ser millonario
Entre sus comensales, hay algunos que acuden entre 200 y 300 veces al año. “Yo soy millonario en la categoría de clientes; pero no soy millonario en dinero. Con tener para pagar a mis empleados y que me quede algo para mí para pipas, es suficiente; no me voy a morir de hambre”, afirma Lucio.

El año pasado, el restaurador participó como conferenciante invitado a unas jornadas de la Asociación Española de Codificación Comercial (Aecoc), que aúna a fabricantes y distribuidores. Ante un auditorio de cientos de directivos del sector de la distribución, el risueño empresario les brindó un consejo: “En restauración, hay que ser constante, trabajador y tener un buen equipo”.

Amante de las recetas, parece ofrecerlas para casi todo. “El futuro mundial lo veo regular; hay que ayudar a la gente que lo necesite y que los gobernantes pongan más interés en este objetivo”, propone Lucio. “Me iré de este mundo ayudando a la gente que me ha querido”.


Huevos estrellados o “la sencillez llevada a la perfección”
Cuentan que cuando Severo Ochoa, Premio Nobel de Medicina, se encontraba en su lecho de muerte, dijo: “Lo que más siento es no tener una mesa en Casa Lucio”. El médico era asiduo al restaurante, donde su propietario habla con naturalidad del rincón de Severo Ochoa (fallecido en 1993) y de la mesa de don Ramón Areces, fundador de El Corte Inglés. Lucio Blázquez no distingue de ideologías, ni de signos políticos, y sus mesas han acogido tanto a Felipe González, como a José María Aznar; así como a Bill Clinton y a George Bush padre e hijo.

“Esto es una casa de comidas y lo digo muy orgulloso; parece que hoy es una deshonra decir que un restaurante es una casa de comidas”, explica el propietario de Casa Lucio, que recuerda que “alguien muy importante me dijo una vez que, en todo el mundo, nunca había conocido un restaurante que fuera un punto de encuentro como éste”. Actores como Tom Cruise, Bruce Willis, Arnold Schwarzenegger, George Clooney, Robert de Niro, y Kirk Douglas y su hijo Michael han probado su plato famoso internacionalmente: los huevos estrellados.

El arquitecto británico Norman Foster dedicó esta frase a esta simple y sabrosa tentación: “Es la sencillez llevada a la perfección”. ¿Como nació esta receta mítica que tantos cocineros han tratado de replicar? “Hace 32 años, puse de moda los huevos estrellados”, señala Lucio.

Para ello, se inspiró en su abuela, que en su pueblo natal, Serranillos (Ávila), cocinaba la comida en el campo para los agricultores; como se le rompían los huevos, los aprovechaba en forma de huevos estrellados. “Ahora, es el plato más popular de España”, cuenta sin rubor su creador. ¿El secreto? “Usar los mejores huevos, las mejores patatas y las mejores sartenes”.

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