Palacio del Marqués de Villamejor.Paseo de la Castellana, 3 de Madrid.


Consejo de Ministros 1913 Alfonso XIII y su primer ministro “El Conde De Romanones” a la derecha del REY.

Palacio del Marqués de Villamejor(1ºPresidencia de Consejo de Ministros 12 de noviembre de 1914.Presidencia del Gobierno 1973-1977).Paseo de la Castellana, 3 de Madrid.

(Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones) Político español (Madrid, 1863-1950). Hijo de uno de los hombres más ricos de España (el marqués de Villamejor), estudió Derecho en Madrid y Bolonia, se casó con la hija de un importante dirigente liberal (Manuel Alonso Martínez) y se dedicó a la política. Desde 1890 se inició en la política municipal de Madrid…

Historia y descripción artística del Palacio del Marqués de Villamejor, actual sede del Ministerio para las Administraciones Públicas.

El Palacio del Marqués de Villamejor, actual sede en el Ministerio de Administraciones Públicas en el paseo de la Castellana, 3 de Madrid.

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Es uno de los pocos edificios emblemáticos salvados de la piqueta en esta zona privilegiada de la capital, debido, sin duda, a estar adscrito a un uso oficial.

Fue durante el período de la Restauración alfonsina, cuando la alta burguesía madrileña comenzó abandonar el centro histórico de la capital para trasladar sus residencias a mansiones más adecuadas a su “estatus” social y económico, aptas para recibir a relevantes personajes de la Monarquía.

Así se empezaron a construir los palacetes de la Castellana, muy dentro del espíritu de la “belle époque” europea, confortables y alegres, a la vez, dotados de luz eléctrica, de cuartos de baño, de calefacción y de todas las novedades que marcaba la moda.

Uno de estos palacetes de la Castellana fue el que mandó construir don Ignacio de Figueroa y Mendieta, ennoblecido con el título de marqués de Villamejor, por su casamiento con doña Ana de Torres y Romo, vizcondesa de Irueste y princesa de las Torres, descendiente de una antigua familia de Guadalajara.

El marqués compró el terreno en subasta judicial y encargó el proyecto de Casa Palacio, que se conserva en el Archivo de la Villa de Madrid, al maestro de obras José Purkiss Zubiría, aunque parece que también intervino el arquitecto Pascual Herráiz y Silo, quien mejoraría el proyecto de Purkiss.

La construcción del edificio de Castellana, 3, se llevó a cabo entre los años 1885 y 1893. Anteriormente a su construcción el solar de Castellana 3 estuvo ocupado por El Panorama Nacional que era una atracción de vistas panorámicas que arruinó a su propietario, Enrique Lamartinière.

Este prócer, Don Ignacio de Figueroa había heredado una cuantiosa fortuna de su padre, don Luis de Figueroa, hidalgo extremeño, enriquecido gracias a contratos de extracción y exportación de plomo con el Estado.

La familia Figueroa tuvo en Marsella el centro de sus negocios hasta su traslado a Madrid, donde vivieron en la plazuela de la Villa.

Don Ignacio de Figueroa, político en las filas del partido moderado y luego del conservador, seis veces diputado y dos senador, fue, sobre todo, como recuerda su hijo, el Conde de Romanones en sus memorias (Notas de una vida, 1928), “hombre de acción, dedicado por completo a los afanes de sus empresas industriales”, con fuertes intereses fabriles, inmobiliarios y financieros en Extremadura, Almería, Guadalajara (provincia por la que fue senador y alcalde de la ciudad) y Cartagena, donde era propietario de la fábrica de Santa Lucia para desplatar plomos, incautada por los cantonales.

Poseía además una famosa cuadra de caballos, su gran pasión, en su finca de “El Negralejo”, a orillas del Jarama y cercana a Madrid.
En la capital edificó toda una hermosa barriada en el paseo de Atocha, una de las zonas entonces distinguidas. Se le considera un caso excepcional dentro de la nobleza por sus inversiones empresariales no agrarias.

El palacete se inauguró el 8 de septiembre de 1893, con una gran fiesta dada para celebrar el casamiento de uno de los hijos del marqués, Gonzalo, conde de Mejorada del Campo, con Manuela O´Neille, hija de los marqueses de La Granja y nieta de la condesa de Campo Alange.

En los primeros días de marzo de 1899 y a los noventa y tres años de edad murió “de modo fulminante” el marqués y el palacio quedó por herencia testamentaria para sus descendientes. En el palacio continuó viviendo su viuda, Ana de Torres, hasta su muerte en 1905, momento en que la propiedad pasó pro indiviso a dos de sus hijos: Francisca de Paula de Figueroa y Torres, condesa de Almodóvar, por matrimonio con Pedro de Diez de Rivera y Muro, y Rodrigo de Figueroa y Torres, duque de Tovar.

Los herederos del marqués vendieron luego el palacio a D. Carlos de Borbón Dos Sicilias, Infante de España, príncipe de Asturias, por su matrimonio, el 14 de febrero de 1901, con Doña Maria de las Mercedes, fallecida en 1904 y, por tanto, cuñado del rey Alfonso XIII, quien siempre le profesó especial afecto.

El precio de la venta fue de 1.550.000 pesetas, según escritura fechada el 11 de mayo de 1907 e inscrita en el Registro de la Propiedad el 8 de junio.

Parece que la reina madre, Doña María Cristina de Habsburgo-Lorena ayudó económicamente a la adquisición del palacio a fin de que el Infante Don Carlos lo habitara con su segunda esposa Doña Maria Luisa de Orleáns, nieta del Duque de Montpensier y con los pequeños infantes, Alfonso e Isabel Alfonsa, hijos de su anterior matrimonio con la princesa de Asturias.

El palacio debió sufrir entonces una primera remodelación para acoger a sus nuevos propietarios. Según descripciones de la época, aquel hermoso palacio, enclavado en el centro neurálgico del Madrid aristocrático, contaba con un bello jardín, un pórtico de entrada con columnas, hermosos salones y estancias, comedor, sala de billar, despacho y gabinete, que pronto se llenarían de valiosos muebles y recuerdos de familia.

Los nuevos esposos habitaron el Palacio desde 1907 a 1914 en que trasladaron su residencia a Sevilla, al ser nombrado D. Carlos, capitán general de Andalucía.

En este edificio nació el 23 de diciembre de 1910, Doña Maria de las Mercedes de Borbón y Orleáns, madre del actual Rey de España, D. Juan Carlos I. Una placa conmemorativa con ocasión de su ochenta cumpleaños, el 24 de mayo de 1991, colocada en la fachada principal del edificio, así lo recuerda.

Por Ley de 30 de junio de 1914, las Cortes autorizaron al Gobierno para adquirir, sin formalidades de subasta, la casa palacio, propiedad hasta entonces de de D. Carlos de Borbón, para sede de la Presidencia del Consejo de Ministros, concediendo un crédito de dos millones de pesetas para adquisición y gastos de instalación (Gaceta de Madrid de 3 de julio de 1914).

Hasta 1914, la sede de la Presidencia del Consejo se hallaba situada en la denominada Casa de los Heros, a la altura del actual número 36 de la calle de Alcalá.

Este edificio fue levantado en 1799 por Juan Ignacio de los Heros, del que toma su nombre, y fue destinado a diversos usos, entre ellos el de Almacén de cristales fabricados en La Granja, hasta que en 1869 instaló en él su residencia el general Serrano, Regente del Reino.

Por aquellos años, el Consejo de Ministros se reunía, en días indeterminados, en el edificio titulado Inspección de Milicias, sito en la calle de Alcalá, esquina al Paseo de Recoletos, hasta que el 22 de febrero de 1870 se ordenó su desalojo, debido a la necesidad de derribar el inmueble, instalándose, a partir de 1 de enero de 1871, la residencia del presidente del Consejo y sus dependencias oficiales en la mencionada casa. Las ventanas de sus salones daban a la calle de la Greda (hoy de los Madrazo).

En 1916, el edificio fue demolido debido a su mal estado de conservación para construir sobre su solar el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes inaugurado en 1928.

La remodelación del edificio para atender las necesidades derivadas de su nueva ocupación, fue debida a José de Espelius y Anduaga, arquitecto de la Presidencia.
Parece ser que las plantas bajas y primera se adaptaron para Presidencia del Consejo y la segunda fue ocupada por la Inspección Civil de Guerra y Marina y del protectorado de Marruecos.

En esta época, reinado de Alfonso XIII (1902-1931), cuando las sesiones del Consejo de Ministros eran presididas por el Rey, éstas tenían lugar en una de las estancias del Palacio Real.

político (dcha.) a su llegada al Palacio Real de Madrid para entrevistarse con Alfonso XIII con motivo de la crisis (del 14 de abril) de 1931.

Por cierto, si hacemos caso del testimonio del Conde Romanones, era ésta “una de las más tristes y frías del Palacio: en los tiempos en que no había calefacción general en ella, se sentía frío, no obstante el fuego que ardía en su monumental chimenea”.

En otro caso, las reuniones del Consejo de Ministros se celebraban en las sede de la Presidencia del Consejo, en Castellana, 3, en la sala hoy denominada “de tapices”.

El Consejo de Ministros de principios del siglo XX mantenía la misma estructura de ministerios o carteras que en el siglo anterior: Estado, Gracia y Justicia, Hacienda, Guerra, Marina, Fomento y Gobernación.

La cartera de Ultramar se suprime en 1899 y en 1900, con Silvela del Presidente del Consejo, el Ministerio de Fomento se desdobla en dos: Instrucción Pública y Bellas Artes y Agricultura, Industria, Comercio y Obras Públicas. Está última recuperará para sí la denominación de Ministerio de Fomento en 1905.

El primer Consejo de Ministros celebrado en Castellana, 3 tiene lugar el jueves 12 de noviembre de 1914, bajo la presidencia de D. Eduardo Dato Iradier.

En los años veinte, se pensó en volver a instalar la sede de la Presidencia del Consejo en el nuevo edificio a construir en la calle de Alcalá sobre el viejo solar de la Casa de los Heros, en el que se ubicarían, según los planes trazados, además de Presidencia, los ministerios de Instrucción Pública y Asuntos Exteriores.

Bajo tal circunstancia, parece que hubo algún propósito de vender el palacete de Castellana 3 a los Estados Unidos para instalar en él su Embajada.
Finalmente nada de lo proyectado se realizó y el edificio de la calle de Alcalá, construido con esmero y dedicación para albergar la presidencia del Consejo, fue ocupado en noviembre de 1928 por el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes.

Durante estos mismos años estuvieron instalados en Castellana 3, el primer Ministerio de Trabajo (1921) tras de su creación, y el Directorio Militar. En 1925 hubo un incendio en el palacete y se dijo que el fuego fue provocado para que desaparecieran unos papeles relacionados con Marruecos.

Durante la Segunda República el Presidente del Gobierno, Manuel Azaña, deseoso de dar a la sede de la presidencia del Consejo la mayor dignidad posible, reformó completamente su decoración interior, tapizando los salones y haciendo traer lámparas, cuadros y muebles del Palacio de la Granja, medida que sería criticada por el presidente de la República, Niceto Alcalá-Zamora en la segunda versión de sus memorias escritas en 1940.

Después de la Guerra Civil, se instaló en la segunda planta del palacete el Alto Estado Mayor, a cuyo frente estaba el general Dávila y que años más tarde se trasladaría a un edificio propio en la calle Vitrubio.

La planta baja la compartían Suances, Maldonado y Ullastres, responsables de Construcciones Navales, embrión del posterior Instituto Nacional de Industria (lNI).

Pero el verdadero inquilino del Palacio, desde mayo de 1941, fue Luis Carrero Blanco, quien lo ocupo hasta su muerte en 1973, como subsecretario de la Presidencia, ministro subsecretario de la Presidencia en 1951 y durante los últimos meses de su vida como presidente del Gobierno.

En la década de los 50/60 las estancias del palacete albergaron a López Rodó y a sus sucesivos equipos del Plan de Desarrollo.

Durante estos años se hicieron varias obras de reparación y ampliación, que no tocaron los salones principales, bajo la dirección del arquitecto, Diego Méndez.

Tras el Almirante Carrero, ocuparon el Palacio, como Presidentes del Gobierno, Carlos Arias y Adolfo Suárez, hasta que en 1977, por razones de seguridad, comodidad y espacio se decidió el traslado de la Presidencia del Gobierno al complejo de la Moncloa.

Con posterioridad, el Palacio fue ocupado por el Vicepresidente del Gobierno, Abril Martorell y, después de las elecciones de 1977, se instaló en el edificio el Ministerio de Administración Territorial y luego sus sucesores orgánicos el Ministerio para las Administraciones Públicas, el Ministerio de Administraciones Públicas y el Ministerio de Política Territorial que lo ocupa en la actualidad.

Descripción del Palacio

El palacio es un prisma rectangular cuyo frente da al Paseo de la Castellana, retranqueado con respecto de él para dejar libre una zona ajardinada y un paso de carruajes.

Consta de tres plantas, más ático y un sótano donde se situaron originalmente las caballerizas.

Una gran verja de hierro sobre paramento de ladrillo y piedra lo separa del Paseo teniendo acceso los vehículos por sus laterales.

Su aspecto exterior es simétrico y equilibrado, perteneciendo, según Navascués, al tipo de palacetes de tercera época, propio de los años 80 del siglo XIX, alejados del mimetismo arquitectónico francés.

Al Palacio se accede por un pabellón de entrada, que es una modificación de Herráiz sobre el proyecto original de Purkiss, al haber añadido un pórtico cubierto en un orden jónico muy ecléctico, actualmente acristalado, a la vez que su cubierta sirve de asiento a la terraza.

Se ingresa en un pequeño hall donde está la recepción de visitantes y que da paso a una de las piezas principales del palacio, el vestíbulo principal o antiguo salón de bailes aristocráticos hasta 1914, pieza realmente magnífica, utilizada hoy para actos oficiales de tomas de posesión de ministros y altos cargos.

Descuellan en esta sala las lámparas, apliques, relojes y espejos, el mayor sobre una imponente chimenea, en mármol blanco muy tallado, con salamandra incorporada.

El conjunto de chimeneas de palacio, al igual que el de lámparas es sobresaliente. Todos estos elementos artísticos, así como los suelos de maderas nobles y la carpintería general de algunas puertas ventanas y balcones datan de la época de construcción del Palacete.

A la izquierda de este salón se halla la actual sala de retratos, antiguo salón de música, en atención a las pinturas de su techo, obra del pintor Arroyo (hacia 1892), con tres escenas donde la central lleva una alegoría de la música personificada por la musa Euterpe quién tiene en su mano una flauta.

Las otras dos escenas con niños músicos y un grupo infantil que sostiene una partitura hacen también referencia a la lírica. En esta sala se encuentra parte de la galería de retratos de presidentes del Consejo de Ministros.

A la derecha del vestíbulo principal se encuentra actualmente el despacho del Secretario de Estado de Cooperación Territorial, antigua sala de la primavera, de dimensiones más reducidas que la anterior, cuyo techo, pintado también por Arroyo, representa a una mujer desnuda entre flores, mariposas y golondrinas.

Bajo el techo corre un rico friso, compuesto de liras que alternan con cabezas blancas de perfil clásico recortadas sobre fondo azul. Tiene algunos buenos cuadros como el rotulado “Retrato de una niña con perros” obra atribuida a Jan van Kessel y otro de Isabel II niña, copia de Vicente López.

Volviendo al vestíbulo para acceder al piso principal, se encuentra a la derecha la escalera de honor, algo más retirada de la entrada principal de lo que suele ser habitual, que recibe el apoyo escenográfico de dos columnas jónicas.

La disposición parece estar concebida para contener la maquinaria del ascensor, uno de los primeros instalados en Madrid, aunque inicialmente no fuera eléctrico.

Llegamos a la planta noble del edificio, que, en su día, debió albergar las dependencias privadas de sus aristocráticos moradores. La gran pieza de esta planta es la actual sala de tapices, antiguo salón donde se celebraban los Consejos de Ministros.

La sala está ornada con una buena colección de tapices flamencos restaurados, recientemente que representan escenas de Teniers.
Las restantes piezas son la sala de visitas, comedor, despacho de la Ministra, despacho de la Secretaria de Estado para la Administración Pública y los de sus colaboradores inmediatos.

Aquí se halla la continuación de la galería de retratos de Presidentes de Consejo de Ministros.

Se conservan, además de las chimeneas, los suelos de tarima, la carpintería de puertas, ventanas y balcones, alfombras y tapices de la Real Fábrica, lámparas fernandinas e isabelinas, relojes, consolas y una serie de cuadros de distintas épocas, depósito algunos de ellos del Museo del Prado.

El palacio de Villamejor ha sido declarado Bien de Interés Cultural, con categoría de monumento por Real Decreto 1413/2002, de 20 de diciembre, publicado en el Boletín Oficial del Estado, número 16, correspondiente al día 18 enero de 2003.

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