Café Gijón. Paseo de Recoletos número 21.(MADRID)


El Gran Café de Gijón se inauguró el mes de mayo de 1888, en el Paseo de Recoletos, entre las calles Prim y Almirante, de la mano de un emigrante asturiano en Cuba, don Gumersindo García.

http://www.cafegijon.com/

Siete Estanques de Recoletos. Madrid

Rincón perfectamente logrado, obra del arquitecto municipal que fue hace muchos años, Manuel Herrero Palacios, al que tanto debe la ciudad de Madrid.

Alejado de lo que entonces era el centro neurálgico de la ciudad, en el Paseo de Recoletos, el café empezó a contar con clientes de gran trayectoria: Ramón y Cajal, Canalejas, Pérez Galdós son algunos de sus asiduos.

En 1910, el café Gijón cambia de dueño: Benigno López. Un barbero del barrio se hace el local que ya gozaba de gran prestigio. Al poco tiempo inicia su primera reforma.

En su interior se celebraban tertulias literarias con personajes de la élite literaria del país, entre ellos la generación del 27.

Su segunda reforma tuvo lugar en el invierno 62-63, todavía en manos de la familia López, y celebra su centenario con la publicación de un libro “Café Gijón, 100 años de historia”.

Por último, en 1998, Gregorio Escamilla, se hace cargo del Café que sigue siendo un icono de la cultura española.

Historia del Café

El Café nace cuando el asturiano originario de Gijón Gumersindo Gómez adquiere el local ubicado en el paseo de Recoletos número 21.

El 15 de mayo de 1888 se inaugura abre de forma modesta entre las calles de Prim y Almirante. Gumersindo había ganado dinero trabajando en la ciudad de La Habana, posteriomente regresó a Madrid y el dinero lo invirtió en un modesto local en propiedad, no muy amplio para lo que era el estilo de la época.

En ese periodo de tiempo de finales del siglo XIX estaban en pleno apogeo los inumerables cafés de Puerta del Sol.

Por ejemplo, el Café de Fornos y el Suizo situados en la calle de Alcalá, y eran la moda que atraía a la mayoría de la clientela de tertulia.

El café Gijón estaba lejos del centro, pero el Paseo de Recoletos era lugar de paseo habitual de los Madrileños en los calurosos meses de verano.

El nombre del local se fijó en honor a la ciudad natal de Gunmersindo. A pesar del lujo no dejaba de ser este café (entre cientos que había en la época) un simple café de barrio.

El éxito del negocio en los primeros años era precisamente que Recoletos era un lugar de paseo habitual en verano, el café atraía a los viandantes casuales y se consumían horchatas, un agua de cebada o de limón, una zarzaparrilla o cualquier refresco al uso en la época.

En los meses de otoño los paseantes desaparecían y los tertulianos en el Café disminuían.

Poco a poco se fueron instaurando las tertulias en sus típicas mesas de mármol, se hablaba de política, de toros, y de sucesos truculentos como el famoso crimen de la calle Fuencarral (asesinato en Madrid en 1902 de doña Luciana Borcino).

Los tertulianos provenían a veces del cercano teatro Príncipe Alfonso. Gunmersindo llevaba el local desde un atrio elevado y pronto abrió una terraza en el paseo en frente al local. Los primeros clientes famosos fueron:

José Canalejas que discretamente se sentaba en una mesa y tomaba solas su café hasta el día de su asesinato, Don Santiago Ramón y Cajal acompañado las más veces de un alumno, Benito Pérez Galdós acompañado.

Uno de los personajes primerizos fue Valle-Inclán que era atraído por el frescor de la terraza, buscando tranquilidad del bullicioso Café de la Montaña, a veces del Kursaal de la plaza del Carmen.

La muerte de Valle-Inclán (aficionado a la terraza del Café) en el año 1936 dio indicios negros para los cafés de tertulias, la dispersión de los integrantes de la generación del 98, los del 27 despuntaban pero la situación políticamente agitada atenuaba sus tertulias.

Esta terraza fue reformada en el año 2005 y actualmente se encuentra a la misma altura que el Café Gijón. Al igual que el café tiene una gran historia y anécdotas.

Una de las primeras musas en aquellos primeros años fue madame Pimentón (objeto de burlas y chirigotas de los tertulianos), mujer popular que frecuentaba algunos cafés de la periferia a comienzos del siglo XX.
Comienzos de siglo XX

Andrómaca

Pº Recoletos frente al nº 43
Junto al Monumento a Juan Valera

AutoresVILCHES, José

Fecha1853

Descripción histórica
Andrómaca, figura clásica de la mitología griega, era hija de Aecio, rey de Tebas, y estuvo casada con Héctor. Homero la inmortalizó en La Iliada, donde la representó como símbolo del amor conyugal.
La estatua fue realizada por Vilches en Roma, donde estudió; la presentó en la Exposición Nacional de 1856, consiguiendo una medalla.

En 1863 se depositó en el Real Conservatorio de Música de Madrid y en la actualidad está situada en el Paseo de Recoletos, frente a la Biblioteca Nacional.

Paseo de Recoletos, a la izquierda se encuentra la famosa terraza del Café.

Un barbero de origen extremeño que poseía el establecimiento en la calle del Almirante, cliente habitual del Café y llamado Benigno López disfrutaba de una cordial amistad con Gunmersindo.

Un día Benigno le propuso comprar el local y Gumersindo en el año 1916 decide finalmente traspasarle el negocio. El acuerdo inicial entre ambas partes es curioso ya que obliga a Benigno a no cambiar jamás el nombre del establecimiento.

Se cuenta que el local fue adquirido por la módica cantidad de 60.000 pesetas.

La neutralidad de España en la 1ª Guerra Mundial hace que Madrid se vea poblado de personajes de la realeza europea. Entre los visitantes ilustres de esta nueva etapa se encuentra Mata Hari, personaje que parece visitaba la mayor parte de los sitios famosos de Madrid.4 Durante los años de la contienda Madrid se llenó de personalidades europeas huyendo de la guerra, ese momento de esplendor duró apenas unos años después.

El Café fue tomando aires de prestigio a comienzos del siglo XX. Llegado a este instante Benigno intentó abordar lo que será la primera reforma del local.

El estado del mobiliario era un poco viejo, los divanes de peluche desgastados, las paredes negras del humo, etc. Esta primera reforma se encargaría uno de los arquitectos tertulianos por aquellos días: Luis Laorga Gutiérrez.

El Gijón cerró durante una temporada para después volver a aparecer renovado.

Los camareros de esta época son reflejados en la literatura, auno de ellos le tocó la lotería y posteriormente se arruinó, otro fue un torero fracasado, etc…

Encarnación Fernández, su viuda, se entrega de lleno a la gestión del Café y decide ampliar el negocio abriendo otro local en el Paseo de Recoletos.

Se pensó que aquello era un error ya que Encarnación se haría la competencia a si misma al poseer otro estableciento en la misma calle cerca de la Plaza de Cibeles denominado Café Cibeles inaugurado en el año 1928.

En aquellos tiempos de aparición del cine y del auge de la calefacción urbana algunos de los tertulianos auguraban el fin de los Cafés de tertulia.A pesar de todo durante casi ocho años ambos locales compartieron clientela, e incluso tertulias.

Pero poco a poco el Café Gijón iba perdiendo clientela en favor del Café Recoletos.

En 1929 se estrenaba el Café vecino Lyon muy cerca de la Cervecería Correos.

En la terraza del Gijón se podía ver frecuentemente a Federico García Lorca, a esta terraza y tertulia de Federico asistía el torero Ignacio Sánchez Mejías.

En la terraza se podía ver a la exitosa actriz de la época Celia Gámez y en el interior del local a un joven Enrique Jardiel Poncela, Agustín de Foxá, y tantos otros.

El Café era muy popular ya en 1934, a pesar de la fuerza de los Cafés del Centro de Madrid y de la Puerta del Sol madrileños.

Se abría la nueva moda de los cafés americanos con barra y taburetes, así como los salones de té como el Embassy.

Las tertulias se extendían a toda la ciudad y alcanzaban hasta el Café Comercial y el Europeo. Muchos de los tertulianos del Lyon adquirieron altos cargos durante la Segunda República.
Los tiempos revueltos hicieron que Don Ramón disolvise la tertulia del Café de Pombo (“Sagrada Cripta del Pombo”).

La muerte de Valle-Inclán (aficionado a la terraza del Café) en el año 1936 dio indicios negros para los cafés de tertulias, la dispersión de los integrantes de la generación del 98, los del 27 despuntaban pero la situación políticamente agitada atenuaba sus tertulias.

Los Cafes de la época reflejaban el periodo de guerra que se avecinaba.

Encarnación llevaba los dos locales con la ayuda de sus hijos, el mayor (Joaquín López Férnandez) se dedica al Café de Recoletos, y Encarnación con el marido de su hija (Nicolás García) al Café Gijón.

El negocio se convierte en familiar en estos periodos anteriores al conflicto.

La contienda hizo que los tertulianos no apareciesen, el café se llenó de activistas. Nicolás García marido de la hija de Encarnación muere en el tunel de Atocha en extrañas circunstancias con algunos de los empleados.

Las muertes en extrañas circunstancias de Pedro Muñoz Seca y de Ramiro de Maeztu en ambos bandos hizo que las tertulias abandonaran sus actividades.
Durante la batalla de Madrid el café Gijón se convierte en lugar de reunión y cuartel de milicianos.

Durante la contienda el Café recoletos acabó cerrando temporalmente, mientras que el Gijón abría para servir modestos almuerzos.

La guerra civil acaba el 1 de abril del 1939 con el último parte de guerra. Cuando las tropas nacionales entran en Madrid en el Primer Desfile de la Victoria el Café Gijón es un local de aires tristes y desolado, con una fuerte necesidad de renovación en su mobiliario.

Se instaló lo necesario para ofrecer comidas a los oficiales del ejército nacional.

Pocas semanas del final de la contienda la familia de Encarnación abre los dos Cafés y las ausencias son evidentes.

Empiezan a aparecer en el Gijón tertulianos famosos como Eugenio d’Ors y Enrique Jardiel Poncela (habitual de Café Castilla).

En el cafe recoletos aparecen los nuevos estamentos de la burgesía madrileña. Hay caras nuevas que conformarán las tertulias posteriores. Apareció un grupo de jóvenes tertulianos a los que les denominó “Juventud Creadora” (denominados también “garcilasistas”) entre los que estaba: José García Nieto, Pedro de Lorenzo, Rafael Romero, Jesús Juan Garcés, Eugenio Mediano Flórez y otros más que se fueron incorporando poco a poco con posterioridad. Un asiduo de aquellos días era el escritor Camilo José Cela que edita en 1942 una novela titulada “La familia de Pascual Duarte” y que fue posteriormente censurada y secuestrada de las librerías en su segunda edición.

Los tertulianos del Café eran artistas y escritores que poseían un alineación con el régimen algo dudosa.

Esta situación puso al Café desde sus comienzos en situación comprometida, la ley de vagos y maleantes del régimen permitía arrestar a los escritores (alegando pelifrosidad social).

Se establece la tertulia de los poetas a primeras horas de la tarde (de tres a seis) presidida por Gerardo Diego.

En esta época Encarnación, ya anciana cedía su labor de liderazgo a su hija Joaquina.

En el año 1942 se cierra de forma definitiva el café Recoletos. Muchos de los clientes se mueven al Gijón.

En el año 1943 el Café es rescatado de una inundación fortuita de aguas fecales que brotó por la rutura de un canal de distribución suburbano.

Afectó, no obstante a parte del mobiliario lo suficiente como para cerrar y ventilar durante una semana, mientras se achicaban las aguas.

Otros negocios cercanos (como fue: Casa Emilio) cerraron, mientras que el Gijón se salvó por la diligencia de un empleado avisando a las autoridades.

La época de post-guerra era mala y muchos de los tertulinanos no tenían dinero y algunos de ellos solicitaban las comandas “a cuenta”, el “cerillero” Alfonso González Pintor prestaba dinero y muchos de los escritores de la época debían dinero a este personaje colocado estratégicamente en el interior a la entrada del local.

Otros solicitaban agua, o bicarbonato (artículos gratuitos) que con gracia decian “algo alimentará”.

Otros cafés fueron cayendo debido a esta crisis.
En esta época de mediados del siglo XX, en el periodo de posguerra los tertulianos y habituales convencen a Encarnación para que reforme el local debido a la imagen destartalada que ofrece.

El local sufriría una segunda reforma en el año 1948, a cargo del arquitecto Carlos Arniches Moltó (hijo del sainetero). La reforma hizo que se cambiasen las lámparas de gas por iluminación eléctrica más moderna, pondrá madera de roble en las paredes y bajará el techo. Tras el fallecimiento de Encarnación se aborda una segunda a mediados de los años 70.

En esta época se escribió uno de los primeros libros monográficos sobre el Café: «Crónica del Café Gijón» de Marino Gómez Santos de 1955.

La fachada exterior es de mármol con acabados de madera.

Se trata de un café que posee un aforo de 35 a 40 mesas que ha sido reformado como restaurante, posee mesas de mármol negro en contraste con las fundas rojas de sus sillones mesas y sillones donde también en la actualidad se realizan tertulias.

La decoración interior de las paredes está forrada de tiras de madera con cuadros de diferentes pintores ilustres, todos ellos donados al café.
Todos los cuadros allí expuestos en el restaurante corresponden a diferentes etapas de la historia de España.

Cuando una persona se pone a observarlos repasa la historia de Madrid. El restaurante ha recibido en muchas ocasiones los sobrenombres del “sótano” o la “cripta”, los cuales no lo describen, ya que en realidad es un salón de poco aforo, cincuenta personas, cubierto de madera y decorado con los cuadros mencionados anteriormente.

El exterior tiene cubiertas de madera y consta de tres grandes ventanales que miran al exterior desde los que se ve el espléndido Paseo de Recoletos, en el cual se sitúa la también famosa terraza del Cafe Gijón.

El menú ofecido en el café tiene algunos recuerdos a la cocina asturiana (frixuelos) y leonesa (nicanores de boñar), aunque presenta especialidades de diferentes regiones de España.

Es de entender que un Café que reune a diversos personajes a lo largo de su tiempo acabe siendo un espacio en el que acumulan numerosas anécdotas humanas. Dentro de ellas se tienen a veces ciertos personajes que por sus caracteristicas van aportando historia al lugar.

Según se entra a la derecha hay un puesto de venta de tabaco que regentaba Alfonso González Pintor, denominado el «cerillero», hoy en día existen placas en su honor a la entrada del local.

Otra de las personas es Timotea Conde, denominada por muchos como madame pimentón denominada como la musa del Gijón.

Cabe reseñar que este café acogió entre sus paredes a gran parte de la Generación del 27 y del Garcilasismo. Entre estos y otros visitantes ilustres figuran:

Alfonso González Pintor
Antonio Paso
Alfonso Paso
Antonio Buero Vallejo
Antonio Gala
Camilo José Cela
Carlos Oroza
Enrique Jardiel Poncela
Fernando Fernán Gómez
Gerardo Diego
Ignacio Sánchez Mejías
José Canalejas
Juan García Hortelano
Santiago Ramón y Cajal
Pérez Galdós
Modesto Ciruelos
Dionisio Ridruejo
José García Nieto
Salvador Videgain García
Manuel Alexandre
Luis García Berlanga

El Café Gijón (Denominado también Gran Café de Gijón)

Es un café madrileño fundado el 15 de mayo del año 1888 (situado en la calle de Paseo de Recoletos 21) por un asturiano afincado en la capital llamado Gumersindo Gómez.

El Café a pesar de sus modestos comienzos pronto se convirtió, tras la guerra civil española, en un famoso lugar de tertulia literaria y reunión de intelectuales y artistas de la época del régimen de Franco, y la Transición Española.

Se trata de uno de los pocos cafés de tertulia sobrevivientes en el Madrid de comienzos del siglo XXI.

Premio Café Gijón — Premio literario promovido por Fernando Fernán Gómez.

http://es.wikipedia.org/wiki/Premio_Caf%C3%A9_Gij%C3%B3n

http://www.garcianieto.com/fotos_caf%C3%A9_gij%C3%B3n.htm

Ramón María del Valle Inclán. Paseo de Recoletos

Escultor: Francisco Toledo Sánchez, 1972

Referencias Literarias:
Francisco Umbral – “La noche que llegué al café Gijón” (1980) muestra una visión particular del café en las décadas 60 y 70.

EL CAFÉ DEL ESPEJO

El Café del espejo está situado en el Paseo de Recoletos, 31
28004 MADRID

http://www.restauranteelespejo.com/

Con todo el Estilo de un viejo café, como el café Gijón o así, pero la verdad es que abrió sus puertas en el año 1978.

La decoración es de estilo Art-nouveau, que recrea perfectamente el ambiente de principios de siglo, lo que da lugar al equívoco.

Destaca principalmente el pabellón de cristal situado en la terraza – paseo de recoletos.

Anuncios

Un comentario en “Café Gijón. Paseo de Recoletos número 21.(MADRID)

  1. Qué buen reportaje gráfico sobre el Café Gijón. Siempre es un placer hacerle una visita (como la visita al Comercial), dos cafés de toda la vida embriagados del olor de la historia y la cultura. Para quienes escriben, sentarse a tomar un café en estos dos templos resulta inspirador.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s