las tertulias madrileñas de la Edad de Plata


Una tertulia es una reunión, informal y periódica, de gente interesada en un tema o en una rama concreta del arte o de la ciencia, para debatir, informarse o compartir ideas y opiniones.

Por lo general la reunión tiene lugar en un café o cafetería, y suelen participar en ellas personas del ámbito intelectual. Es una costumbre de origen español y se mantuvo arraigada hasta mediados del siglo XX en las colonias independizadas del imperio español.
A los asistentes se les llama contertulios o tertulianos.

TERTULIAS

http://www.cervantesvirtual.com/tertulia/

Portal consagrado a las tertulias madrileñas de la Edad de Plata
http://www.ucm.es/info/hcontemp/madrid/cafes.htm

El primer tercio del siglo XX fue muy abundante en tertulias.

El centro más importante era el Nuevo Café de Levante; desde los últimos años del siglo XIX hasta la guerra europea, este fue el centro de reunión de tertulias más importante de Madrid, al que no dejaban de acudir tanto consagrados como jóvenes promesas y escritores caídos en el olvido. Todos acudían allí para dar a conocer sus obras y pensamientos.

En palabras de Valle-Inclán, «el Café de Levante ha ejercido más influencia en la literatura y en el arte contemporáneo que dos o tres universidades y academias».

En el madrileño Café de Fornos estaba la tertulia de Vital Aza, pasado Virgen de los Peligros, y allí se reunía una gavilla cosmopolita compuesta por artistas, escritores, actores y actrices, toreros, futbolistas.

El primer tercio del siglo XX fue muy abundante en tertulias.

En el Café de Gato Negro, en la calle del Príncipe, junto al Teatro de la Comedia, Jacinto Benavente mantenía una tertulia modernista.

Tenía techo bajo, escasa iluminación, grandes divanes y, al fondo, un postizo que por las noches se abría y comunicaba el Café con el Teatro.

Rafael Cansinos Asséns tuvo una en el Café Colonial de Madrid, cerca a la Puerta del Sol, donde se daba cita un público variadísimo destacando la presencia de pintores, artistas y poetas extranjeros llegados a España con la guerra de 1914;
Ramón Gómez de la Serna sostuvo otra, rival suya, en el antiguo Café y botillería de Pombo, en la calle Carretas; esta era tal vez la más importante y seguida de Madrid;

en su nacimiento se prohibió hablar de la guerra, sirviendo como refugio de todos aquellos que se hartaron de otros cafés donde sólo se hablaba de eso.
Se estableció los sábados por la noche, después de la hora de cenar, y en su viejo sótano se reunían incluso hasta las tres de la madrugada;

pero había muchas otras. José Ortega y Gasset tenía la suya en La Granja del Henar;
en el Café Marfil, esquina Cedaceros, pasó Jacinto Benavente sus últimos días como tertuliano; en la calle Sevilla estaba el Café la Ballena Alegre, donde se reunirían entre otros José Antonio Primo de Rivera y sus secuaces falangistas; en el Café León se daban tertulias de eruditos y periodistas. Al Café del Prado, en la calle del Prado, amplio, con espejos y veladores de mármol, acudía también Marcelino Menéndez Pelayo.

En el Café Español era frecuentado por los hermanos Manuel y Antonio Machado; los del Café Europeo y Comercial se pasaron al Café Gijón, que tomó fama desde principios de siglo y su influencia creció hasta llegar a tener su punto culminante en la postguerra.

En la Cervecería de Correos comenzaban a reunirse los jóvenes poetas de la Generación del 27 y fue donde Lorca tuvo sus reuniones con los poetas y los antiguos compañeros de la Residencia de Estudiantes; en el Café Jorge Juan se reunía Melchor Fernández Almagro con José Francés, que era quien capitaneaba la tertulia;
en el Roma era el doctor Gregorio Marañón junto con la Junta del Ateneo que él presidía quienes preparaban proclamas contra la monarquía agonizante; en el Café Lyon se daban varias tertulias, la primera con personajes como José Bergamín, Ignacio Sánchez Mejías y Melchor Fernández Almagro, entre otros;
en la segunda se reunía la «tertulia del banco azul», pues estaba formada por hombres del Gobierno de la República;

la tercera era la de Pittaluga, Guillermo de Torre, Obregón, Francisco Ayala, entre otros; por último la tertulia que dirigía de vez en cuando Ramón María del Valle-Inclán, con Anselmo Miguel Nieto, Salvador Pascual, Penagos…

El 14 de abril de 1931 muchos de los tertulianos se convirtieron en padres de la patria en el Senado o en el Congreso, es el caso de Manuel Azaña o José Calvo Sotelo. Tras la Guerra Civil se fundó la tertulia de Antonio Díaz-Cañabate y José María de Cossío en el café Aquarium de Madrid,
pero luego se trasladó al café Kutz y por fin al Lyon d’Or, como cuenta en su Historia de una tertulia (1952) Antonio Díaz-Cañabate. Hacia 1955 se reunió en el Lyon la tertulia de los narradores de la generación de 1955 o del medio siglo, presididos por Antonio Rodríguez Moñino, que había sido expulsado de su cátedra por sus simpatías hacia la República. Allí se reunían Alfonso Sastre, Rafael Sánchez Ferlosio, e Ignacio Aldecoa, entre otros.

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