El Barquillero.


Vestidos siempre de chulapos, los barquilleros proporcionan esa pincelada nostálgica y castiza en los lugares más comunes.
A cuestas con la barquilla y grandes cestas de mimbre repletas de barquillos, nuestro hombre anima a los viandantes a probar suerte y endulzar su paladar.
El juego consiste en echar unas monedas a la ruleta de la barquilla.

El que saque la cifra más baja, paga los barquillos para el resto del personal.
En el caso de jugar solo, unas monedas dan derecho a indeterminadas tiradas en la ruleta, teniendo cada jugada un barquillo de premio, salvo cuando la ruleta se detenga en las casillas marcadas con un clavo.
En ese caso, el jugador pierde todos los barquillos ganados hasta el momento.

Es frecuente verlo en el Retiro, plazas, verbenas, cerca de quioscos y demás celebraciones. Acostumbra el barquillero a vocear su actividad para llamar la atención de niños, parejas y demás gentes que pasan por la zona.

Los barquillos se elaboran en las tahonas, hornos y obradores y están compuestos de masa de trigo endulzada con azúcar o miel. Al carecer de levadura y por la forma de barco del molde, el dulce adquiere forma plana y fina. De ahí su nombre.

Con el tiempo, la forma cambió al canuto actual, y surgieron también otros tipos de barquillo al aromatizarlos con canela o limón.

El barquillero llegó a ser una figura tan cotidinana en la sociedad como lo eran el sereno, los tranviarios, las cigarreras o las aguadoras.

La presencia de los Barquilleros era tan común como la que hoy pueda ser el guardia de tráfico o el repartidor de prensa gratuita.

En la actualidad solo se ven en lugares como el Rastro, Calle Preciados,Bailen-Almudena o Plaza Mayor y, sobre todo, en las verbenas populares de la villa.

La familia Cañas (ver imágenes) es una de las que mantiene esta actividad aunque en estos tiempos no se trate de un oficio, sino más bien una tarea temporal.

Así que ya sabes, si encuentras a un barquillero en tu camino, no dudes en jugarte un barquillo a la ruleta. Además de endulzarte el paladar, estarás contribuyendo a mantener esta popular figura tan castiza.

¡Al rico barquillo de canela para el nene y la nena, son coco y valen poco, son de menta y alimentan, de vainilla ¡que maravilla!, y de limón que ricos, que ricos , que ricos que son!

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