FACTORIA DE GETAFE: KELVINATOR.(1959-1984) "EL FRIGORÍFICO AMERICANO DE FAMA MUNDIAL".


El presidente de Kelvinator obstaculiza el acuerdo para la creación de una sociedad laboral.

La Comunidad de Madrid asumía la gestión para la continuidad de la empresa.

Las últimas condiciones impuestas por el presidente de Kelvinator, Jaime Olazábal, han impedido la constitución de un órgano gestor, tutelado por la Comunidad de Madrid, como paso previo a la creación de una sociedad laboral, gestionada por los trabajadores.

El incumplimiento del compromiso adquirido para la cesión gratuita de las acciones por el presidente de CARSA-Kelvinator cierra las vías -según el comité y fuentes de la propia comunidad autónoma- a la continuidad de la empresa y al mantenimiento de unos 400 puestos de trabajo. Los representantes de los trabajadores han anunciado que continuarán con las medidas de presión porque se sienten “burlados”.

Madrid – 11/09/1984

Crisis financiera:

El contrato no pudo ser finalmente suscrito ante las exigencias de Jaime Olazábal, presidente de CARSA, que en el último momento puso como condición imprescindible que el documento que garantizaba la continuidad de la fábrica fuese previamente aprobado por la Comisión Ejecutiva para el Plan de Reconversión del sector de electrodomésticos de línea blanca.

Obviamente, la comisión se declaró incompetente sobre un proyecto industrial al margen de su competencia. Fuentes de la Consejería de Trabajo, Industria y Comercio de Madrid han declarado que se trata de “una cláusula de imposible cumplimiento, y el empresario lo sabe”.

Miembros del comité de empresa declararon que el fracaso de las negociaciones, cuando parecían ya ultimadas, obedece a un intento de los empresarios de optar por la subasta de los bienes de la empresa, “ya que ésta parece ser la única salida a la situación de suspensión de pagos y a la grave crisis financiera”. De esta forma, “la empresa podría pasar, a bajo precio, a manos de personas próximas a la familia Olazábal”, actual propietaria de Kelvinator, junto a las sociedades Castillo de Santa Clara y Saol.

La negativa se produce, además, una vez firmadas las bajas indemnizadas previstas en el decreto de reestructuración, el pasado 30 de mayo.

Los trabajadores se acogieron a los beneficios de indemnización y acceso a los fondos de promoción de empleo “para tener posibilidades de capitalización de la sociedad laboral, aunque nuestro objetivo era y es el matenimiento de los puestos de trabajo”.

KELVINATOR.- EL FRIGORÍFICO AMERICANO DE FAMA MUNDIAL

Las bajas fueron firmadas por los 797 trabajadores de la plantilla, aunque 430 personas en junio y 341 en julio continuaron atendiendo las cadenas de montaje y dando salida a las existencias.

Kelvinator se encuentra en suspensión de pagos desde febrero de 1980, fecha en que declaró un pasivo de 2.660 millones de pesetas.

De tales deudas, 1.200 millones correspondían a proveedores, 600 millones a Hacienda, 400 a bancos, 330 a Seguridad Social y 130 millones a los trabajadores, en concepto de salarios devengados.

Los trabajadores de Kelvinator han protagonizado una larga conflicitividad en defensa de sus puestos de trabajo, que tuvo su máxima expresión en la huelga general de solidaridad que paralizó Getafe el 18 de mayo de 1982.

La empresa contaba en 1981 con 2.100 trabajadores. Tres años después, la empresa está libre de plantilla, después de las sucesivas.

El ministro de Industria y Energía, Carlos Solchaga, declaró en enero de 1982 que la dirección había utilizado indebidamente fondos estatales.

Kelvinator, integrada en el grupo Selesa para la reconversión del sector, había recibido 1.133 millones de pesetas a fondo perdido para su reestructuración.

Este dinero, concedido en base al decreto para la reconversión del sector, elaborado por el Gobierno de UCD en junio de 1981, fue al parecer utilizado en descargar la plantilla de 600 trabajadores.

A estas reducciones siguieron otras, hasta que en septiembre de 1983, con bajas indemnizadas, la plantilla pasó de 1.196 a 797 trabajadores. Actualmente, la empresa adeuda 174 millones en salarios.

Las últimas condiciones impuestas por el presidente de Kelvinator, Jaime Olazábal, han impedido la constitución de un órgano gestor, tutelado por la Comunidad de Madrid, como paso previo a la creación de una sociedad laboral, gestionada por los trabajadores.

El incumplimiento del compromiso adquirido para la cesión gratuita de las acciones por el presidente de CARSA-Kelvinator cierra las vías -según el comité y fuentes de la propia comunidad autónoma- a la continuidad de la empresa y al mantenimiento de unos 400 puestos de trabajo.
Los representantes de los trabajadores han anunciado que continuarán con las medidas de presión porque se sienten “burlados”.

EL SR. MATESANZ EN SU SEISCIENTOS ROTULADO CON SU primer numero de teléfono comercial y la amplia FLOTA DE VEHICULOS rotulados DE KELVINATOR, a mediados del siglo pasado.

El estudio McKinsey, base para la reestructuración del sector de electrodomésticos de línea blanca establecía escasas posibilidades para la viabilidad de Constructora de Aparatos de Refrigeración, SA (CARSA), fabricante de los frigoríficos Kelvinator, cuya factoría está en Getafe (Madrid).

El Ministerio de Industria decidió en diciembre de 1983 la imposibilidad del reflotamiento de una empresa con un déficit de 4.000 millones de pesetas y cuyo mercado interno se había reducido drásticamente.

Frente a las previsiones oficiales, los trabajadores argumentaron la viabilidad de Kelvinator en base a la tecnología no-frost (frío sin escarcha, producido por aire) sin competencia en Europa, y que es un sistema predominante en Estados Unidos y Japón.

Esta línea de producción, en su opinión, garantizaba a la empresa una fuerte capacidad exportadora, así como la recuperación del mercado interrio.

El plan de la parte social aseguraba que la empresa podría ser víable con inversiones por valor de 600 millones de pesetas, una vez redimensionada la plantilla y condonadas las deudas contraídas con Hacienda y Seguridad Social. De esta manera, Kelvinator podría convertirse en la cuarta planta de frigoríficos prevista en el plan de reconversión, con una fabricación anual de unos 120.000 aparatos.

Una vez descartada la reestructuracíón de Kelvinator dentro del plan de reconversión del sector los trabajadores iniciaron negociaciones con la Comunidad de Madrid y la empresa.

A finales de marzo, la propiedad de la sociedad dio su conformidad por escrito para la cesión al precio simbólico de una peseta de la totalidad de las acciones.
A cambio, la comunidad, autónoma debía hacerse cargo del activo y del pasivo de la sociedad y asumir los 200 millones de pesetas de deudas que están avalados por los accionistas.

El proyecto consistía en que la sociedad pasaría a estar gestionada por un administrador único nombrado por la comunidad hasta el 28 de febrero de 1985.

En este período se establecería un plan de viabilidad de la factoría que posibilitaría la constitución de una sociedad anónima laboral. La plantilla futura de la cooperativa oscilaría entre 350 y 500 trabajadores.

Si en la fecha límite fijada la Comunidad de Madrid no ejercitase la opción de compra de las acciones, la gestión de CARSA sería devuelta a sus accionistas, “sin que se haya reducido su saldo neto patrimonial”, según el documento sometido a las partes para su firma el pasado 26 de julio.

http://translate.google.es/translate?hl=es&sl=en&u=http://w…

Año 2004
En los cuatro años pasados, el único desarrollo urbanístico importante que se ha hecho en Getafe hasta el día de hoy,ha sido el de Kelvinator, donde se han construido mil viviendas (45% protegidas) por el sistema de compensación. Esta urbanización, cuyas plusvalías sirvieron al ayuntamiento para pagar los 5.000 millones de pesetas del enterramiento de la vía férrea.

El Encinar

El BBV y la familia Olazábal se disputan una finca de 1,3 millones de metros cuadrados

S. CARCAR – Madrid – 09/11/1992         

 

Un gigante de la banca -el BBV-; una familia acomodada -los Olazábal-; una sociedad anónima -el Encinar de los Reyes SA- y el principal activo de ésta -una finca de 1,3 millones de metros cuadradosse han convertido en protagonistas de una guerra empresarial en tiempos de crisis. La batalla responde al patrón clásico: dos partes -BBV y familia Olazábal- que quieren lo mismo, control total sobre El Encinar de los Reyes SA. La finca El Encinar, que durante 34 años estuvo alquilada a los militares de Torrejón, reúne condiciones para ser un magnífico negocio.

 

La guerra entre la familia Olazábal, originaria de Carranza (Vizcaya) y el BBV empezó a gestarse a principios de año. El BBV, al tanto de lo que representa El Encinar (1,3 millones de metros cuadrados al norte de Madrid, 866 viviendas construidas y terreno disponible para edificar), empezó a comprar acciones en enero.En septiembre, los americanos de Torrejón debían pagar la última mensualidad del alquiler de la finca -1.121 millones al año- y volver a su tierra. Los adosados, los parques, los carte les en inglés y la oficina del sheriff, todo ello ubicado en el El Encinar, pasaba al arrendatario, la sociedad controlada por los Olazábal.

El banco, convencido de que El Encinar -adquirida a la familia de Miguel Ardid en 1958- no está bien gestionado, había visto la oportunidad mucho antes. Para cuando Otis L. Wylie el último americano de El Encinar cerró la puerta de su casa, el BBV había comprado ya un 20% de la sociedad propietaria de la finca. Entre enero y octubre, la entidad gastó “más de 2.000 y menos 3.000 millones” según fuentes próximas al banco en comprar acciones. Durante ese tiempo, las conversaciones entre el BBV y los Olazábal no concluyeron en acuerdo. Ambas partes mantienen su apuesta por el control total.

Las armas de los contendientes son, aparentemente, desiguales. El BBV cuenta con capacidad financiera, expertos y asesores. Los Olazábal, por su parte, tienen la experiencia que proporciona la gestión de un grupo modesto de empresas -entre ellas la fracasada Kelvinator- y el recuerdo de que el triunfo es de los audaces. La fortuna familiar tuvo su origen en el emigrante vasco a México, Victoriano Olazábal Arriola, que puso en marcha negocios de alimentación al otro lado del Atlántico.

Armas y experiencia

Los Olazábal, conscientes de que la experiencia no es garantía de éxito, probaron con la audacia el 9 de octubre. Ese día, presentaron en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), una oferta pública de adquisición de acciones (OPA) sobre el 49% del capital de El Encinar de los Reyes SA a través de otra empresa familiar, General de Vehículos Industriales (Gevisa), y con un aval del Banco Central Hispanoamericano por importe de 2.450 millones de pesetas.

El BBV y su filial inmobiliaria, Metrovacesa, fueron sorprendidos. “Fue una acción rara” aseguró después el presidente de Metrovacesa, Santiago Bergareche.

Control total

La OPA de los Olazábal fijaba un precio de 2.500 pesetas por acción y se dirigía, en realidad, a 819.280 títulos, el 14% del capital de la sociedad. Los Olazábal controlaban el 35,1% de la compañía y mantenían en autocartera casi el 3%. No necesitaban más. El resultado, de triunfar la OPA, era el control total de la sociedad. El Encinar no cambiaría de señores. En el peor de los casos, el BBV se vería obligado a ir a la guerra con todas las consecuencias. La respuesta a la OPA de los Olazábal sólo podía ser una contra-OPA -lo que obliga a aumentar los precios si el contrario modifica su oferta-

Así hubiera sido si un joven abogado del grupo BBV no hubiera tenido una magnífica idea, que ha provocado muchas horas de discusión en la CNMV. El letrado observó que el decreto que regula las OPAS no obliga a que una oferta de adquisición sea contestada con otra. Basta con anunciar a los accionistas que cualquier oferta del rival, será superada.

El BBV y Metrovacesa utilizaron la idea. El presidente de Metrovacesa, Santiago Bergareche, recomendó a los accionistas de El Encinar que no acudieran a la OPA de los Olazábal.

Bergareche, en tono decidido aseguró que cualquier precio que ofreciera la familia sería “claramente superado” por el BBV Metrovacesa cuando finalizara el mes de plazo de la OPA de los Olazábal.

El anuncio apareció en la prensa al día siguiente. No era un farol y así lo aclaraba la voz del teléfono gratuito al que los accionistas de El Encinar podían dirigirse para solicitar aclaraciones. La jugada estaba en marcha.

El BBV, sin descubrir todas sus cartas -el precio que está dispuesto a pagar el banco por cada acción no ha sido hecho público- colocó a los Olazábal en una dificil tesitura: o tirar la toalla o aumentar la apuesta. La familia decidió arriesgar más y anunciaron que estaban dispuestos a pagar un 10% más por acción (2.750 pesetas en lugar de 2.500).

Aceptada la nueva propuesta por la Comisión de Valores, el BBV y su filial Metrovacesa han reiterado que superarán esa oferta. La guerra, la que empezó cuando el estadounidense Otis L. Wylie cerró su puerta, sigue.

Anuncios

Un comentario en “FACTORIA DE GETAFE: KELVINATOR.(1959-1984) "EL FRIGORÍFICO AMERICANO DE FAMA MUNDIAL".

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s