Antigua Relojería de la calle de la Sal


 

 

 

 

Antigua relojería calle de la Sal

 

Un entrañable carillón construido sobre bocetos de Mingote.

La figura se mueve hacia todos los puntos de la calle. Comienza alzando la vista hacia los mosaicos que tiene enfrente, también de Mingote, y luego cotillea el resto de la calle.

La sonería interpreta a las horas, el chotis Madrid, y a los cuartos un fragmento de La Gran Vía.

El reloj principal marca la hora de España y los otros cuatro la de Nueva York, Sídney, Pekín y El Cairo.

Además se han instalado relojes de sol, de arena y un cuco.

 

 

La Antigua Relojería de la calle de la Sal fue fundada en 1880 por Inocencio López Salcedo y en 1939 fue adquirida por Genaro García. En la actualidad, sus herederos siguen al frente del negocio.

Sus actuales dueños reformaron la fachada y el interior en 1970.

En el año 2001, aprovechando la remodelación de la calle de la Sal en estilo galdosiano, se restauró la fachada y el interior nuevamente,aunque próximamente, habrá muchos cambios pues seguimos adaptándonos día a día a sus necesidades.

la Antigua Relojería de la calle de la Sal;PECADOS CAPITALES Vender 7 millones de relojes,llevar la relojería en los genes y de regentar, después de tres generaciones
http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/201…

 

Es uno de los centros relojeros más importante de Madrid:

Javier,Reyes y Nacho.

 

  • Horario: L-V 09.30-13.30 h.; 16.30-20.00 h.; S 10.00-14.00 h.
  • Dirección: Calle La Sal , 2
  • Código Postal: 28012
  • Distrito: Centro
  • Barrio: Sol
  • Teléfonos: (+34) 91 366 48 43
  • Web: www.antiguarelojeria.com
  • Metro: Sol (L1, L2, L3)
  • Cercanías: Madrid-Sol
  • Autobús: 3, 31, 50, 65

http://www.esmadrid.com/es/cargarAplicacionCompra.do?paginaActual=1…

-Hace pocas semanas que en la Antigua Relojería, situada en la calle de la sal, se ha instalado un carrillón, realizado con bocetos de Mingote. La figura representa un relojero, que se va moviendo hacía todos los lados de la calle.

 

A las horas, suena el chotis Madrid y en los cuartos , un fragmento de La Gran Vía. Además de la hora peninsular, marca la hora de Nueva York, Pekín , Sidney y El Cairo. Incluso le acompañan un reloj de cuco, de arena y de sol.

 

La figura es un viejo relojero que se mueve hacia los lados de la calle como si estuviera echando un vistazo a su alrededor.

A las horas en punto suena el chotis madrileño y en los cuartos un fragmento de la Gran Vía. En total hay cinco relojes, siendo el principal el que marca la hora peninsular y los otros cuatro la de Nueva York, Pekín Sidney y El Cairo.

Caracterìsticas: Autómata basado en un diseño de Don Antonio Mingote, viejo relojero trabajando en un expositor, sube y baja el brazo y la cabeza, abre y cierra los ojos y gira la cabeza para mirar a ambos lados.
El expositor mide 200cm de alto y 150cm de ancho, contiene un reloj de sol, un reloj de cuco que da las horas, un
reloj de arena que gira para cambiar de posición y varios relojes con la hora actual en distintas ciudades.
Todo el conjunto se ilumina por la noche.
Cada cuarto de hora ejecuta los movimientos acompañados de una melodía.

De momento, se pone en marcha a las nueve y media de la mañana y se se para doce horas después. El mecanismo puede llegar a interpretar hasta mil melodías. La idea de sus dueños es ir adaptándolas a los distintos eventos y fiestas de la ciudad.

 

La Antigua Relojería es uno de esos negocios tradicionales que aún sobreviven en Madrid.

 

Antigua Relojeria de la calle de La Sal

Fue fundada en 1880 por Inocencio López Salcedo como taller de compostura. Cuando terminó la guerra civil pasó a manos de Genaro García Morales.

 

Sus dueños actuales, los hermanos García Pérez reformaron su fachada en 1950 y su interior veinte años después. En 2001 toda la calle de la Sal fue restaurada en estilo galdosiano, dándosele un nuevo repaso a este negocio centenario.

Ángel Manuel García, dueño de la Antigua Relojería en la calle de la Sal, muestra algunas piezas de su colección.

 

Madrid – 17/11/2010

Le han regalado un epitafio, pero toca madera cuando le preguntan si lo usará. Ángel Manuel García tiene una relación especial con el tiempo, la que da nacer y vivir entre campanadas. Así que prefiere no pensar en que se acabe. Es de la segunda generación que se ha ganado la vida con la forma de medirlo. Y la tercera está ya detrás del mostrador.

 

Siete millones de relojes vendidos por su familia y miles atesorados por él, un coleccionista de amplio espectro que atrapa la vida en los objetos.

Tantos como para intentar hacer un museo. Uno por lo menos

Su padre compró la tienda en 1939 y era el representante de Omega en España.

García posee unos 6.000 relojes y 1.500 documentos sobre ellos

Ángel Manuel García (Madrid, 1944) heredó con su hermano Ernesto la Antigua Relojería, un establecimiento fundado en 1880 en la calle de la Sal y que su padre, representante de Omega en España, había comprado en 1939.

Ahí, a un paso de la plaza Mayor, el relojero lleva toda la vida -“si me sacan de aquí me dejan sin nada”-. “Me he encariñado con la idea de hacer un museíto por la falta de respeto de algunas marcas”, asegura.

Esas que, tras haber sido sello de la casa durante más de un siglo, amenazan ahora con abrir sus propias tiendas y abandonar a sus antiguos clientes.

 

Futuro Museo del comercio tradicional de Madrid.

Objetos no le faltan. “Tengo 1.500 libros y revistas sobre relojería, cinco o seis mil relojes que dejaron a arreglar y nunca recogieron, otros muchos que he comprado yo, 40.000 libros sobre Madrid, 2.000 objetos relacionados con la ciudad, casi tres millones de fotos…”, enumera García, aficionado al Rastro y a las tiendas de anticuarios.

 

Han sido sus principales proveedoras, aunque ahora él está desencantado con los altos precios.

 

Muestra una vitrina cuajada de relojitos de mesa de distintas épocas -los de mayor valor están “en el banco”- y hasta uno que anunciaba el Telediario.

García, un talento de las relaciones públicas, tuvo entre sus grandes clientes a Televisión Española. “Los relojes de Uri Geller eran míos”, dice con satisfacción.

Se refiere al mentalista que conmocionó España una noche de 1975 cuando empezó a arreglar relojes y doblar cucharas en el programa Directísimo, presentado por José María Íñigo.

 

 

Estudio abierto: En 1972 se estrena el programa Estudio abierto. El programa fue ideado y presentado por el periodista José María Iñigo, ganador de 2 TP de Oro por este mismo programa. Durante 120 minutos, se sucedían las distintas y variadas secciones del programa, entre las cuales se encontraban las entrevistas a famosos nacionales y extranjeros, actuaciones musicales, un repaso de la actualidad y la sección “Mundo Curioso”, donde desfilaban los personajes más pintorescos, entre los cuales tuvo una gran relevancia el número de la cuchara del mentalista Uri Geller en la España de los años 70.El programa se mantuvo hasta el año 1974.El programa volveria en los años 80 entre 1983 y 1985

 

Directísimo: En 1975 José María Iñigo estrena nuevo programa, Directísimo se emitido en la temporada 1975-1976.

Similar al de su predecesor Estudio abierto, en el programa (que debe su nombre a la circunstancia de que se emitía en riguroso directo), se combinaban entrevistas a personajes célebres o curiosos con actuaciones musicales. Entre los personajes que pisaron el plató de Directísimo para someterse a las preguntas de Íñigo figuran: Diana Ross, Tina Turner, Bud Spencer, Xaver Cugat, Johnny Weissmuller, Alain Delon, Jacqueline Bisset, Rita Hayworth, o Sidney Rome.

-¿Los arreglaba de verdad?

-Eran relojes que estaban parados. Si se coge uno en esas condiciones y se mueve con disimulo, patalea. Realmente no funciona, pero se mueve mientras dure el efecto que produce haberlo agitado. Aquello fue una bomba. Me pidieron que verificara los arreglos de Uri Geller y no lo hice, aunque como publicidad habría sido estupenda.

 

García llevó una decena de relojes a Prado del Rey y se exhibieron cinco, de los que aún conserva tres.

-¿Qué pasó con ellos tras el arreglo de Geller?

-Se volvieron a parar.

Especial mención merece el número de la cuchara del mentalista Uri Geller.

Las cucharas dobladas, estaban rotas, “aunque con las piezas unidas por la capa de cromado”.

 

El milagro de aquello, prosigue García, “es que la gente creía que arreglaba los relojes y todo era un efecto placebo, pero luego venían a nuestra tienda como si tuvieran poderes”.

-¿Geller era un farsante?

-No. Era un tío genial. Ha logrado vivir de eso toda la vida. Otra cosa es que tuviera virtudes milagrosas.

Total, que el taller de reparaciones de la familia García sigue abierto.

 

En él trabajan tres relojeros. Hace décadas eran 25. “Para que la gente traiga a arreglar un reloj tiene que ser muy bueno”.

 

Ahora que está jubilado, García trabaja “por decantación” en su proyecto de museo.

Su idea inicial, hacerlo sobre relojería, queda en suspenso por culpa de otra: la creación de un museo del comercio tradicional de Madrid con los fondos que aporten los miembros de la Asociación de Establecimientos Centenarios y Tradicionales, que impulsa, entre otros, el propio García. “Podríamos instalarlo en un ala del Museo de la Ciudad”, plantea.

En él se podrían colocar, incluso, las instalaciones desmontadas de algunos establecimientos veteranos, como la sastrería que tuvo el abuelo de García en la Gran Vía, cuyos elementos aún guarda la familia. Ahí, propone también, podría estar parte de su variada colección de relojes.

“El más antiguo es del siglo XVII”, afirma.

 

El relojero está seguro del apoyo de la Cámara de Comercio, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid a su iniciativa, pero sabe que la crisis económica lastra. “Si eres suficientemente pesado, las cosas terminan funcionando”, confía. Y confía también en la supervivencia misma del reloj de pulsera.

Ahora se venden menos, pero mejores, según García.

 

De un centenar a una veintena por día en su tienda. Muchos ciudadanos han dejado de mirar la hora en la muñeca para hacerlo en el teléfono móvil. “Deberían vender relojes con teléfono, y no al revés”, plantea.

Ángel Manuel García tiene demasiados proyectos como para plantearse si deja orden de emplear el epitafio propuesto por su amigo Alfredo Amestoy: “Vendió la hora, regaló el tiempo”.

 

ANTIGUA RELOJERÍA

C/ De La Sal, 2
28012 MADRID
MADRID
Téléphone : +34 91 3664843
Fax : +34 91 3664843

Su origen se sitúa en la fusión de dos grandes grupos, SSIH y ASUAG, comandados respectivamente por Omega y Longines

 

ASUAG fue fundada en 1931 y era dueña de varias marcas como Longines, Rado, Certina y Mido; pero asimismo dueño de Ébauche, el principal fabricante suizo de movimientos.

 

En los años ’70, SSIH era el primer productor suizo de relojes y el tercero mundial. Relojes OMEGA

Sin embargo, la crisis de los ’70 y la aparición de la competencia japonesa con firmas como Seiko o Citizen, la aparición de relojes más baratos de cuarzo y los digitales LCD hizo que la industria relojera suiza se tambaleara y SIHH acabara embargada por los bancos en 1981

 

Las dos compañías se fusionaron en el grupo ASUAG-SSIH en 1983. Dos años después, el creador de Swatch, Nicolas Hayek, tomó el control de la compañía, juntándola con Swatch y formando SMH, renombrada en 1998 como Grupo Swatch.

 

 

 

Hayek jugó un papel decisivo en la recuperación del Grupo Swatch , con sus marcas de relojes Swatch , Blancpain , Omega , Longines , Rado , Tissot , Certina , Mido , Hamilton , Pierre Balmain , Calvin Klein , Flik Flak , Breguet y Lanco.

Las estrategias que desarrolló en la década de 1980 llevó al éxito de la industria relojera suiza entero y recuperó su posición de líder a nivel mundial desde 1984.

 

19 de febrero 1928 (02/19/1928) -2010
Beirut , Lebanon Beirut , Líbano

http://www.bbc.co.uk/mundo/cultura_sociedad/2010/06/100629_suiza_mu…

En diciembre de 2005, Swatch lanzó un nuevo truco de comercialización en Suiza (para ser lanzado en otros países) que consistía simplemente en portar el reloj Swatch en la muñeca derecha. Normalmente un reloj se llevaba en la muñeca izquierda; la principal razón de esto era que se tenía que dar cuerda al reloj diariamente para que siguiera funcionando.

Después, los relojes operaban con baterías y no requerían el mecanismo de la cuerda. El eslogan de esta campaña publicitaria era “Swatch, usalo bien, los tiempos han cambiado, se siente mejor y se ve mejor” (aprovechando el sinónimo en inglés “right” – derecho o bien).

El significado de esta idea es que la gente podía ahora usar su reloj Swatch en la muñeca derecha para ser diferentes que otras personas con otros relojes

 

En la década de 1980, Hayek, por entonces una de las cifras de negocio de mayor confianza en Suiza, se le preguntó por un grupo de banqueros suizos para supervisar la liquidación de ASUAG y SSIH , dos relojeros de las empresas suizas que estaban en crisis debido a la fuerte competencia de fabricantes de relojes japoneses, tales como Seiko y Vigilancia Ciudadana .

 

Hayek cree que la industria relojera suiza de fabricación podría seguir siendo competitivos y que ASUAG / SSIH pudo recuperarse después de una reestructuración de las operaciones y un reposicionamiento de las marcas diferentes.

La reestructuración de las empresas coincidió con la invención del reloj Swatch que utiliza piezas muy inferior a los relojes tradicionales y que por lo tanto más barato de fabricar.

El reloj Swatch ayudado a la industria relojera suiza reconquistar una gran parte del extremo inferior del mercado de los relojes que había perdido a los fabricantes japoneses.

Aunque el reloj de plástico de color se dio a conocer rápidamente para su comercialización extravagantes, Hayek siempre hizo hincapié en que el reloj Swatch fue, ante todo, un gran avance tecnológico.

 

Después de haber encabezado la reorganización de ASUAG y SSIH durante más de cuatro años, finalmente su fusión, Hayek, con un grupo de suizos inversores, se hizo cargo de una participación mayoritaria en el nuevo grupo en 1985. He became Chairman of the Board of Directors and Chief Executive Officer in 1986.

Se convirtió en Presidente del Consejo de Administración y Consejero Delegado en 1986. The merged company was initially named Societe Suisse de Microelectronique et d’Horlogerie, or SMH. La empresa fusionada se llamaba inicialmente Société Suisse de Microelectronique et de Relojería, o SMH. It later changed its name to Swatch Group . Más tarde cambió su nombre por el de Swatch Group .

 

SUIZA

http://www.swissworld.org/es/

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